Que bello día.

Escribo porque lo disfruto, aunque de cuando en vez la vida se encargue de usurpar lo único que realmente atestiguo entre mis pertenencias: mi tiempo. Sin embargo, intentaré siempre mantener el ritmo, y permitirme, al menos una vez en cada septenario, abrir esta pequeña válvula.

Esta semana fue una de esas más complejas, y para decorar el pastel, me entero de esto.

Antisociales, disfrazados de revolucionarios, incendan hoy una farmacia, asesinando a un hombre en su interior. Un sujeto se lanza a una jaula en el zoológico, llevándose a dos leones en su acto, asesinados por los guardias. Ambos casos tienen en común 2 cosas: irracionales, que apelarán inocencia por su ignorancia; e inocentes, ignorantes de la irracionalidad de sus ejecutores.

Que bello día para decepcionarse de su especie.