Rezaba el titular. Un trabajador de Google había sido despedido luego de -supuestamente- afirmar que “Las mujeres no son aptas para la industria tecnológica”, ¡vaya cretino! ¿no?

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Declara otro medio nacional 

Pero antes de dalre una vuelta al tema, quisiera comenzar con una anécdota. Justamente el día anterior asistí a un conversatorio, como parte del diplomado en comunicación de la ciencia que estoy haciendo. Una de las expositoras presentó un trabajo en el que aplicaba el Draw a Scientist Test (consistente en pedirle al sujeto de estudio que dibuje alguien que se dedique a la ciencia). Para pasar luego a criticar el que muchas niñas dibujaran a un hombre (tipo Einstein), en lugar de una mujer.

¿Era eso algo extraño? Me preguntaba a mí mismo mientras la escuchaba. El ser humano tiende a asociar una imagen genérica a cada concepto. ¿Qué creen que pasaría si nos piden dibujar un árbol, o una puesta de sol? ¿nos ofenderían también aquellas similitudes?

 

Existe una preponderancia masculina efectivamente en ciencia, por tanto no sería raro que la exposición social, tanto directa como en medios artísticos y de comunicación, sea predominantemente de hombres científicos. La existencia de estereotipos es evidente, pero ¿debemos asumir que todos ellos son indicativos de un aspecto subyacente negativo? Esa es la pregunta que le formulé a la investigadora, intentando entender por qué esperaba que cada género se representara a si mismo en el retrato. Rápidamente mi curiosidad se transformó en decepción al ver como parecía sentirse ofendida por mi cuestionamiento, como si estuviera cometiendo un acto tremendamente sexista al cuestionar si existía evidencia que respaldara tal vínculo (la cual fue finalmente confirmada como inexistente por la autora).

Experiencias como aquella me sobran, sobre todo en discusiones sobre problemáticas de género. Es por esto que no puedo simplemente creer cuando se califica a un hombre de machista. Ya he visto suficientes linchamientos digitales injustificados. Así que decidí ir en busca del memo original, titulado “Google’s Ideological Echo Chamber”. Lo que encontré fue una sorpresa (o quizás no), si tienen tiempo recomendaría que lo leyeran.

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“Cree en la libertad de expresión… … A menos que se sienta ofendida”

El documento de varias páginas es bastante elaborado, en resumidas cuentas corresopnde una argumentación de por qué el autor considera que muchas políticas internas de diversidad del gigante tecnológico están basadas más en ideología que en evidencia. En ningún momento el empleado recurre a descalificaciones ni ocupa un tono ofensivo, sólo decide exponer una visión fundamentada sobre una temática que, lamentablemente, se ha vuelto tabú.  Una que, sabemos, no admite críticas, y que hacerlo le costó su trabajo.

La dictadura de lo políticamente correcto no es algo ajeno a nuestro hemisferio, y probablemente nace de la visión extremista de muchos académicos, que ha terminado permeando al resto de la sociedad. El constructivismo social radical es algo que predomina apabullantemente en círculos de estudios humanistas, lo que los convierte en centros de autoconfirmación y refuerzo, desestimando absurdamente el papel que puede jugar la biología como causa y moduladora procesos humanos y sociales considerados conflictivos.

Cualquier diferencia entre hombres y mujeres es interpretada como violencia, como forma de opresión masculina. Me atrevería a decir, este tipo de pensamiento es el principal motivo de coartación moderna de libertad de expresión, tal como alguna vez lo fue la iglesia. Cada vez me cuesta más mantener una conversación cívica sobre estos temas, y es que no es necesario que el estado prohíba hablar sobre algo cuando existe un grupo mayoritario que convierte cualquier intento de debate constructivo en batalla ideológica, salvaguardada bajo el pretexto de que cuestionar alguna de sus premisas es un acto inherentemente hostil. O peor aún, cuando por hacerlo alguien termina pagando con su trabajo.

El autor del memo en Google lo expresa con claridad: cuando moralizas un tópico por completo se deja de discutir este en término de costos y beneficios, para pasar a castigar a todo aquél que no esté de acuerdo, etiquetándolo como una persona inmoral. Un ambiente que fomente la disidencia intelectual, el cuestionamiento de forma razonada, y el diálogo cívico es la única manera efectiva de analizar profundamente los complejos problemas de este siglo. No permitirlo sólo demuestra lo ridículamente polarizado de nuestra sociedad, y de no remediarlo podemos esperar varias décadas de estancamiento y retroceso intelectual. Trump y Maduro son sólo dos ejemplos del tipo de líderes que proliferan cuando no somos capaces de reflexionar de forma productiva.

Pido disculpas por no adentrarme en el contenido mismo del memo, pero mi tiempo al día de hoy es escaso, y el problema es algo más profundo que los meros dichos del escrito. Si quieren ahondar sobre este tema pueden leerlo directamente, o revisar 4 respuestas de científicos al mismo.

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