La muñeca inflable del patriarcado: la nueva conquista del extremismo feminista.

Rápidamente se viralizó la fotografía del regalo que los empresarios de Esaxma le entregaron al ministro de Economía Luis Felipe Céspedes. Al poco tiempo se generó una avalancha de aireadas críticas y aseveraciones rabiosas que inundaron las redes sociales. Tal fue la polémica que hasta la Presidenta de la República salió al paso, y vimos cómo medios internacionales como The Guardian y NY Times hacían eco del escándalo.

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“PARA ESTIMULAR LA ECONOMÍA”

Cuando supe del hecho, de inmediato me llevé la mano a la cabeza. No podía imaginar que estaba pasando por la cabeza de Roberto Fantuzzi al momento de decidir (o aceptar) entregarle una muñeca inflable a un ministro. Sin embargo, mayor fue mi incredulidad al ver luego como el motivo al que aludían todas las críticas era al supuesto “Machismo” y “Patriarcado” que estaba detrás de este acto.

Le he dado vueltas y vueltas al asunto, decidí abiertamente preguntarle a varios conocidos el por qué consideraban el acto como algo tan machista. No lograba verlo, pero ante un rechazo tan transversal, no podía simplemente omitirlo, sentía que estaba pasando por alto algo. Lamentablemente, después de escucharlos uno por uno, mi conclusión seguía siendo la misma, las hipersensibilidades nos están llevando a un radicalismo casi religioso.

Pegado sobre la cara del juguete, la frase “Para estimular la economía” parecía ser la génesis de toda la tormenta que se precipitaba. La oración es simple, dos sujetos, y un acto que los vincula. Una muñeca inflable, un ejercicio de estimulación, y una economía que pareciera hacer falta de una mano.

¿Cuál es el problema en ella que genera tanto rechazo?

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La alternativa más directa recaería en el primer sujeto, la muñeca. ¿Consideran aquellos que la existencia de un juguete con forma de mujer es machista? ¿O radica en que su objetivo de uso sea de satisfacción sexual? Me resulta a lo menos llamativo, nunca antes había escuchado a este mismo grupo de individuos reclamando sobre la existencia de muñecas sexuales. Tampoco he visto que les parezca igual de ofensivo que existan consoladores con formas fálicas. ¿Será necesario sentirse menoscabado porque un objeto de estimulación represente una forma humana?, ¿Sentirse (como sexo) reducido a un objeto, sólo porque alguien lo utilice para ese fin? No lo creo, no parece sensato.

Si el conflicto no recayera en ella… ¿Quizás entonces estaría en el acto? Me pregunté entonces, desde cuando la estimulación se volvió un acto degradante. Pensar que hacerlo resultara machista me parecería una ideología mojigata, cargada de conservadurismos y empaquetada en un moderno conflicto de género, espero que no creo que eso sea lo que guíe estas afirmaciones.

Finalmente sólo me quedaba una alternativa ¿Es acaso el segundo sujeto quien determina tan “asquerosa manifestación del patriarcado”? Para hacerlo, tendría que ser este un símbolo muy particular. La economía tendría que ser la representación de un machista opresor, uno sediento de ser satisfecho por su esclava sexual, su nada más que objeto de placer. Buscarle una interpretación así involucra un salto lógico demasiado grande, uno que no puede ser mínimamente aceptado como argumentación frente al tema, espero que no puede ser este el problema.

Quiero creer que esto no es el resultado de que la porción radical del feminismo, con su amarga búsqueda incesante de machismo en cada detalle, haya contagiado a una proporción considerable de la población chilena. Mi hipótesis al respecto tiene que ver con este segundo sujeto, uno que quizás esconde otra cosa.

Imaginen una persona cansada del sistema actual en que vive, incluyendo las reales injusticias que tiene. Hace un tiempo escuchó de un movimiento que todo era culpa del capitalismo. Ahora esa persona representa su odio en todo aquél que se vea vinculado en su legislación, control, administración y ejecución. Para esa persona, no fue un juego de palabras el de ese día, ni tampoco para el que lo convenció de lo terrible del capitalismo. Para él, no fue una analogía desubicada entre el concepto de estimulación -utilizado en la jerga económica- y el que se aplica en el ámbito sexual. Para esa persona, lo que había era un grupo de cerdos capitalistas celebrando, y uno que tomó la torpe decisión de introducir una forma femenina en la ecuación. Era la oportunidad perfecta para tomar un concepto con el que casi todos estamos de acuerdo, que el machismo existe en nuestra sociedad y debe ser erradicado, y utilizarlo como caballo de Troya frente a lo que realmente odia, el sistema económico.

Me entristece ver cómo ha llegado a propagarse el asunto, como la gravedad pareciera imperar en una búsqueda constante del conflicto. Pero creo que al menos ahora entiendo un poquito más del asunto, porque claro… ¿Cómo es posible que se utilice de esa forma un símbolo femenino para estimular esa asquerosa y putrefacta entidad que simboliza la economía?

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2 comentarios en “La muñeca inflable del patriarcado: la nueva conquista del extremismo feminista.

  1. Estoy de acuerdo con que existe hipersensibilidad al machismo y odio hacia no sólo el capitalismo, si no también la clase política y en realidad, a muchas otras cosas jaja. Pero un regalo como ese, en el contexto en que se entrega, denota más bien falta de sensibilidad o ignorancia ante los esfuerzos por crear un mundo mas igualitario en materia de género. Por otro lado, al separar en partes los componentes de este episodio se pierde indudablemente su significado global (así como se pierde el humor al descomponer un chiste). Y en mi opinión este acto es un reflejo fiel del concepto inhumano que se ha validado por mucho tiempo sobre la mujer (quienes por lo general, son paradójicamente más sentimentales que los hombres), concibiéndola como un ente cuya misión es principalmente satisfacer las necesidades de los hombres y por lo tanto, la principal razón por la cual se estimula a una mujer, o a la economía, sería que así éstas luego nos proporcionarán placer (el problema está en lo siguiente), siendo absolutamente indiferentes al resto de las dimensiones, derechos y necesidades de desarrollo individuales, propias de cada humano e independientes de su sexo.

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    1. Gracias por tu comentario Gabriela.

      La separación que hice fue un intento de desmenusar el problema, en ningún momento abstraerlo del contexto en el que fue hecho. Nno estoy de acuerdo de que, por ejemplo, la existencia de una mayoría de hombres en el ámbito económico le de la cualidad de machista a la realización de un acto como este de forma necesaria, tal como formas fálicas en una despedida de soltera no llevan a la consideración sexista.

      Me parece que el acto no implica necesariamente la reducción de una mujer sólo a la proporción de placer, ya que eso implicaría la negación del resto (el enfatizar un aspecto en un momento dado no necesariamente conlleva la abolición del completo). Por lo demás, el que sea una muñeca inflable y no un muñeco inflable no es parte esencial de “la talla”, por lo que no es realmente el centro del acto, sino se convirtió así por la interpretación a posteriori.

      Saludos!

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