Consciencia y libre albedrío

Cuando era adolescente, aún en el colegio, tuve alguna vez que hacer un ensayo, de temática libre. Perdido entre mis ideas recorrí varios días el Metro de Santiago, mi lugar favorito en busca de inspiración. Hasta que una entre ellas me conquistó en su delicadeza..

Recuerdo incluso los ejemplos que ocupé en ese entonces, la idea era simple: Si tomas una moneda y la lanzas al aire, tendrás dos posibilidades, cara o sello. Se puede representar fácilmente aquella probabilidad como de un 50%, en la mitad de las ocasiones obtendré cada caso. Sin embargo, si yo hago el experimento obteniendo cara, y repito la lanzada con los mismos parámetros, es decir, con la moneda situada en el mismo lugar de mis dedos, repitiendo el movimiento exacto, con igual fuerza y dirección, puedo esta vez predecir con certeza absoluta el resultado. Básicamente, la probabilidad es sólo una muestra de mi ignorancia, una reverencia ante la multitud desconocida de variables.

fondo-escritorio-engranajes_1449341120.jpg

Por nuestra parte, tomamos decisiones en base a la integración de información realizada por nuestro cerebro. Esta, depende del estado basal eléctrico y neutrotransmisor en que se encuentra en ese momento determinado, además de los estímulos externos que modifiquen ese estado. Somos -en cierta medida- el lanzamiento de una moneda, una bastante más compleja de analizar, por el hecho de que el número de variables que desconocemos es inconmesurable. Si yo pusiera dos veces a una persona en la misma situación exacta, con el mismo estado neuronal basal, y le transmitiera la misma información a través de sus sentidos, la persona tomaría una y otra vez la misma decisión, sin importar cuantas veces repitiera el experimento. Quizás no somos mucho más que un engranaje, una pieza de dominó en una larga cadena.

En resumen, intentaba postular que nuestro libre albedrío no era más que una ilusión ante nuestra limitada capacidad de procesamiento de datos, que presentaba ante nuestra consciencia una especie de resumen representativo del proceso, y que hacía parecer que nuestra conducta tuviera siempre un componente impredecible. Días después me citó a su oficina el psicólogo escolar, preocupado -segun me dijo- por mi sanidad mental, cuestionando que tan deprimido podía estar alguien como para negar su propia libertad.

Sea o no esto cierto, en la imagen de un mundo mecanizado, hay otras interrogantes que aún más complejas de esta cuestión, que maravillan y apabullan a filósofos y científicos aún en nuestro stiempos. Si somos expectadores de esta parcialidad de procesamiento, queda preguntarnos ¿Qué es eso que llamamos consciencia? ¿De qué trata esa propiedad emergente de la materia, con la que tanto estamos acostumbrados y tan poco comprendemos?

que-es-la-conciencia-la-neurociencia-tiene-la-respuesta.jpg

Alguna vez predominó una visión dualista del mundo. Esta consciencia era explicada en un mundo ajeno al material, separada del cuerpo de la persona, un equivalente al alma. En tiempos más modernos, el materialismo se apoderó de la encrucijada. Sin saberlo en ese momento, en él me sustentaba para escribir ese ensayo, en el que la consciencia estaba íntima y estrictamente ligada a la materia, específicamente a ese fascinante órgano que llamamos cerebro.

Uno de los problemas realcionados a su estudio es que aceptamos la idea de que esta consciencia surge de todos los fenómenos físicos que ocurren de manera sincrónica en nuestro sistema nervioso, sin embargo, no podemos ver aún como estos procesos individuales dan el salto cósmico hacia tal entidad. Cuando analizamos la consciencia, el campo de la experiencia subjetiva, lo que realmente estamos observando son los comportamientos mensurables que creemos están estrechamente vinculados a la misma. La única consciencia que realmente experimentamos es la nuestra, asumiendo como verdaderas el resto de ellas, infiriéndolas de un comportamiento dado. De aquí es donde algunos se aferran para proponer que en realidad no vivimos más que en una simulación, o que toda la realidad no existe más que en nuestras mentes.

IIT.png

El cerebro es una máquina procesadora de información, pero ¿Qué hace que solo una parte de aquella nos sea realmente consciente? Existen diversas teorías, aún lejos de estar suficientemente respaldadas, que intentan explicar esta propiedad.

Una de ellas es la “Teoría de la Información Integrada”, del neurocientífico Guilio Tononi, quien afirma que deben ocurrir dos fenómenos básicos para el nacimiento de la consciencia. El primero afirma que el sistema físico debe ser muy rico en información. Pero todos sabemos que un disco duro puede ser igualmente abundante en datos que un cerebro, pero no posee consciencia. De esta forma nace el segundo postulado, declarando que este sistema físico debe estar altamente integrado. A diferencia de los computadores, el cerebro sí funciona con un nivel altísimo de integración, aún no equiparable al de las máquinas. Al respecto, el 2013 se publicó un estudio muy interesante, en el que, a partir de estos preceptos, desarrollaron una forma de medir la cantidad de información integrada del cerebro humano, logrando predecir así su estado de consciencia.

Hace pocos días, un grupo de científicos se propuso analizar estados cuantitativos de la consciencia en pacientes con daño cerebral, intentando evaluar si estaban estos conscientes, y predecir la posibilidad de su recuperación. Esto, a través del estudio del metabolismo cerebral, midiendo el consumo de glucosa gracias a un FDG-PET. Para mi gusto, la conclusión más impresionante fue que el punto “óptimo” de actividad metabólica mínima correspondía a un 42% del basal (para el hemisferio menos dañado). Cuando se sobrepasaba este umbral, se podía predecir con bastante buena sensibilidad y especificidad la existencia de la consciencia. Curioso número, el mismo que encontramos en el sentido de la vida, el universo, y todo lo demás.

PET_CT_MR_brain-clinical_FullBleed2

Nuestro cerebro construye increíbles modelos de nuestra realidad, representaciones mentales para describir y comprender las cosas. Es extremadamente intrigante el cómo somos capaces también de modelar nuestros propios procesos internos, construyendo simulaciones de nuestra propia cognición. Un tema fascinante, reconociendo que no es un tema restringido a la filosofía, ni una cuestión de mera opinión o creencia, sino que podemos construir teorías racionales acerca de esta, y podemos ponerlas a prueba empíricamente gracias a nuestro desarrollo tecnológico. Las neurociencias avanzan paso a paso en lo que parece ser el sujeto de estudio taquilla del momento, adentrándose en uno de los mayores misterios para el ser humano, y tenemos legítima esperanza de que, eventualmente, nos acercaremos bastante a resolver este enigma.

Si te interesa el tema, puede comenzar a adentrarte con esta pequeñísima intoducción: “The source of consciousness” de Ken A. Paller y Satoru Suzuki.

Anuncios

4 comentarios en “Consciencia y libre albedrío

  1. Lol, antaño me habías comentado lo de ese ensayo y tu teoría, pero no sobre que te habían llamado a la oficina del psicólogo, jajajaj.

    Sobre el libre albedrío, me parece más fundamental la cuestión de si el concepto mismo es válido, que me parece que no, independiente de si el universo es determinista o no, cosa que no está determinada, ya que el concepto mismo es intrínsecamente contradictorio (por razones que no estoy seguro son apropiadas de intentar exponer en un comentario en un blog, por su longitud).

    Sobre la consciencia, nótese que incluso si se asume que es un fenómeno no material–y “no material” ya es algo vagamente definido, y probablemente nunca se determine una diferencia categórica entre lo material y lo no material (“espiritual” en su defecto) ya que lo no material probablemente sea simplemente lo aún no alcanzado por las descripciones físicas, especialmente considerando que la física actual describe cosas que bien se podrían considerar sobrenaturales de no estar comprendidad por un marco teórico–el que sea no material no diría absolutamente nada, ya que, incluso si algo es sobrenatural, necesariamente debe funcionar de alguna manera, ya que por definición, todo funciona de alguna manera, y si se asumiera la existencia de dios o cosas por el estilo, aún se debería decir como funcionan esas cosas.

    Ya que mencionaste la teoría de información integrada, te vinculo a este post que la descarta como una teoría comprensiva.
    http://www.scottaaronson.com/blog/?p=1799
    Aunque no sé suficiente matemática para entender muchas de las definiciones y demostraciones (aunque wikipedia me informa lo que es una matriz de Vandermonde) igual el post es lo suficientemente amigable para entender la idea que plantea tras leerlo.

    Y también te recomiendo leer “I Am a Strange Loop”, de Douglas Hofstadter, que es un profesor de ciencias de la cognición que se ha dedicado a estudiar el fenómeno del pensamiento y la consciencia, y ese es un libro muy amigable de entender (lo que lamentablemente también lo hace un poco vago… últimamente me siento con la necesidad de estudiar las ciencias de manera rigurosa, ya que las popularizaciones me son insatisfactorias). Estoy en desacuerdo con algunas cosas que dice sobre el “Hard problem of consciousness”, que me parece que no considera algunos aspectos, pero ese es solo como un capítulo, y el resto del libro es bueno. También escribió otro libro interesante, “Gödel, Escher, Bach, an eternal golden braid”, pero ese aún no lo he leído… por lo mismo de estar un poco insatisfecho con la popularización de la ciencia.

    Me gusta

    1. Si, y me tuvo harto rato intentando indagar cuan deprimido estaba jajajaj.

      Sería interesante que pudieras explayarte sobre el tema del libre albedrío. Si te parece muy largo para un comentario, tienes abierta la página para tener la libertad de ahondar en un post sobre el tema, me encantaría ver que puedes contarnos al respecto.

      Podría ser que lo no-material se considere así por no ser aún “alcanzado” por descripciones físicas. Sin embargo, podría ser que, aún habiendo algún día encontrado tales explicaciones, estas sean más bien de como permite el surgimiento de tal inmaterialidad, como su estructura, siendo compatible conceptualmente con que persevere en tal categoría.

      Leí el post, pero lamentablemente me quedan absolutamente grandes las matemáticas con que intenta sustentar su postura. De todas maneras parece tener un punto al mencionar cómo el cálculo daría resultados conscientes en entidades que nos parecen intuitivamente inconscientes. Muy interesante también el comentario de David Chalmers.

      Me quedan algunas ideas dando vuelta al respecto. Dependería también el cálculo de Φ del nivel de profundidad en que nos enfocamos. Como bien mencionó uno de los comentaristas, ¿que sucedería con un computador simulando un cerebro humano? Sabemos que el sistema modular del equipo tendría un número bajo, sin embargo la simulación en si tendría que estar interconectada en un nivel suficientemente complejo, por lo que variaría el resultado según el nivel de análisis.

      PD: Agregaré “I Am a Strange Loop” a mi larga lista de lecturas, lamentablemente tengo muy poca vida para tanta intención de aprendizaje jajaj.

      Me gusta

      1. Si leí el comentario de Chalmers, era bueno, pero en general Chalmers es como super poco riguroso para sus cosas… como, él inventó el hard problem, y en el post original se mencionó que incluso si se explicara el origen de las percepciones, se podría imaginar un universo zombie, que es una idea de Chalmers, y es increíblemente absurda (describe un universo exactamente igual al nuestro, pero “imaginamos” que nadie en ese universo experimenta qualia). El hard problem es válido, pero sugerir que la consciencia está completamente separada de la estructura física es ridículo, y esa es una parte que Hofstadter critica y en eso estoy de acuerdo con él. El dualismo como se presenta actualmente es exclusivamente descriptivo, ya que describe la existencia de qualia, y como estas no necesariamente están determinadas por el substrato físico, y plantea la posibilidad de que no provenga de algo físico, pero por eso te dije lo de que si no pasan a sugerir un modo de funcionamiento de la consciencia, no están diciendo nada, y su teoría ni siquiera permite análisis, es descripción vacía de una posibilidad ontológica. Aunque yo solo he leído de terceras fuentes sobre dualismo, fuentes que lo critican, así que tal vez estoy atacando un hombre de paja, aunque Hofstadter se lleva bien con Chalmers, así que dudo que lo haya mal representado. Lo único que no estoy de acuerdo con Hofstadter es que la naturaleza de las percepciones está determinada por la naturaleza del estímulo físico, que la negación de ese punto es uno de los factores fundamentales del hard problem.

        Como bien dices, un programa en un computador está muy interconectado, si bien los transistores no lo están físicamente. Está interconectado lógicamente, es decir, la interconexión sucede en un nivel de abstracción más elevado. Ese es uno de los puntos principales que Hofstadter desarrolla en I Am a Strange Loop, que la mente se genera por procesos de abstracción.

        Si, me puedo explayar sobre el libre albedrío, lo puedo hacer más o menos breve, solo se alargaría si lo hiciera como un ensayo riguroso, con todas las definiciones necesarias.

        Básicamente, el concepto de libre albedrío está obviamente compuesto por dos conceptos: libertad (libre) y voluntad (albedrío). Ahora bien, cuando hablamos de libertad, lo podemos entender, y usualmente así lo hacemos, de manera relativa a algo, en el sentido de que la cosa de la cual se es libre no puede afectar a aquello que es libre. La voluntad por su parte sugiere una acción consistente con los deseos del actor. Entendido de manera relativa entonces el concepto de libre albedrío es completamente normal, y se puede asociar a la facultad de hacer una elección libre de presiones externas, y tal vez libre de algunas presiones internas, como puede ser una elección educada, libre de la influencia de emociones que puedan causar el error.

        Entendidos de manera absoluta, que es la manera en que se entiende cuando se habla de libre albedrío como cualidad intrínseca de las personas (y las deidades), estos conceptos resultan incompatibles. De manera absoluta, la libertad implicaría ninguna atadura hacia cosa alguna. Debido a que todo proviene de alguna cadena de causalidad, resulta claro que el único fenómeno que logra esto es el azar real, que requiere no-determinismo. Incluso si planteáramos el fenómeno del libre albedrío en un universo indeterminista, no queda claro que significa esto, ya que, si una decisión debe estar libre de toda influencia, y esto solo lo puede lograr un proceso aleatorio, que significa tomar una decisión? simplemente es un resultado aleatorio, que no sigue a nada? nuestro concepto de decisión ya se enajena de nuestra manera de entenderlo al plantearlo desta manera.

        Por otra parte, voluntad necesariamente conlleva una dependencia, ya que la voluntad implica jerarquizar los factores de los cuales ella depende, ya que mediante la selección de elementos más importantes se determina un deseo, una prioridad de una posibilidad sobre las otras. Es claro que una jerarquización solo puede realizarse mediante la existencia de algún tipo de causalidad, ya que requiere de la comparación de elementos en base a algún criterio. Por lo tanto, el concepto de voluntad necesita de la causalidad.

        Vemos entonces una contradicción entre los conceptos absolutos de libertad y de voluntad, uno de los cuales requiere que no exista una causalidad de la cual el otro depende, por lo que el concepto mismo de Libre Albedrío no puede existir, en ningún universo, nunca. Lo único de lo que se podría afirmar que posee libre albedrío es el azar mismo, en que la decisión es voluntad del azar inmediato, pero este es un caso trivial sin significancia.

        Entonces solo pueden existir dos tipos de universos, los no-deterministas, en que existe la libertad pero no la voluntad, y los deterministas, en que solo la voluntad existe. Incluso si existiera un universo mixto, en que algunos procesos son indeterministas y otros deterministas, lo único que se podría afirmar es que lo puntos no deterministas son libres, y quiebran con la causalidad del resto, y los puntos deterministas pueden poseer alguna voluntad, que se puede quebrar por la interjección de un proceso no determinista, pero nunca puede existir el concepto mixto de libre albedrío, en su sentido absoluto, el cual carece de sentido en lo absoluto.

        y eso, a eso para hacerlo un ensayo como con rigor académico habría que ponerle más especificaciones, pero esa es la idea. si te interesa ponerlo en un articulo aparte, eres libre (eh?) de hacerlo, y supongo que tendrías que borrar este comentario para no tener duplicados, aunque tal vez halla que agregarle el rigor que necesita para ser más completo.

        Me gusta

      2. Totalmente de acuerdo, sugerir que la consciencia está completamente separada de la estructura física es algo absolutamente ridículo. Me recordaste a cuando alguien respondió con esto http://neurometafisicaxxi.blogspot.cl/2015/03/el-caso-megan-fox-y-mazinger-z.html en una conversación…

        Respecto a tu visión sobre el problema. Bueno, claramente para la validez del análisis, como mencionas, hay que hacerlo entendiendo de manera absoluta los términos.

        Mi posición vendría a ser una clase de incompatibilismo, sucitado a raíz de la premisa de que nos encontramos en un universo que funciona efectivamente de manera determinista.

        Tu aproximación es diferente, sin embargo interesantemente intercalada. Efectivamente para la existencia de la libertad se necesita conjuntamente una defensa al indeterminismo, o al menos no le veo en este momento alternativa alguna.

        Siguiendo la lógica, se requeriría de una relación causal comprobable entre la decisión y el evento, para que realmente la voluntad exista como tal ¿Podríamos considerar a un ser como poseedor de aquella mientras es sólo un espectador? Así se vuelven incompatibles ambos términos. La otra alternativa que logro imaginar sería que efectivamente existieran múltiples realidades, donde en otra bajo las mismas circunstancias exactas la decisión habría sido distinta, pero en ese caso ¿correspondería realmente a voluntad si esta ,en distintas condiciones, pudo diferir en su resultado? pareciera más bien que entonces existiera un tercer involucrado jugando con un panel de control, más que un ente realmente poseedor de agencia.

        Me parece que la única opción para aquellos amantes del concepto del libre albedrío, es mantener los términos en ámbitos más coloquiales, definirlos dentro de nuestro mundo de percepciones, y no a la luz de la lógica de los hallazgos modernos. En ese sentido, sería más fácil describirlo como la libertad con que un individuo lleva a cabo una acción respecto de condiciones externas que se contraponen a su objetivo consciente. Bajo ese esquema podríamos usarlo para describir un amplio abanico de posibilidades al tomar una decisión, más que una decisión dicotómica (por mucho que me guste echarlo por tierra, necesitamos aceptarlo como existente, básicamente por cuestiones prácticas, y porque prácticamente nuestra civilización se sustenta en aquél).

        Si tienes algo de tiempo y voluntad (¡oh ironía!), podrías redactarlo de forma algo más extensa, intentando cubrir algunos huecos o malinterpretaciones y enviarmelo para que sea publicado, me parece un tema interesante de conversación.

        Saludos

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s