En Chile, la CONFECH (Confederación Nacional de Estudiantes de Chile) ha llamado a una paralización nacional indefinida. Recuerdo cuando yo iba a las marchas estudiantiles con nostalgia. En realidad, probablemente con algo más que solo nostalgia, porque veo con decepción los nuevos petitorios (o debería decir más bien exigencias, ahora que lo autodenominan el inicio de la “ofensiva”), y me pregunto sinceramente: ¿en que estaban pensando?

De por sí, la postura radical que ellos reconocen haber tomado, demuestra a que manos ha ido a parar el liderazgo estudiantil; deja ver como una ideología a ultranza y un dogmatismo -de los más extremos- se han apoderado de la representatividad de un sector importante en nuestra sociedad.

Sería interesante hacer un análisis punto por punto de lo que se ha dicho, pero tomaría más tiempo del que tengo, y aburriría a más lectores de los que también tengo. Por tal motivo, me limitaré a ejemplificar lo insensato de las demandas en lo que me atrevo denominar “Como destruir un sistema educativo, en 4 simples pasos”.

1.- Fin a la PSU (Prueba de selección universitaria)

Sin siquiera ser propositivos con una alternativa bien planteada. La idea de la PSU es ser justamente una prueba estandarizada, es decir, permitir que todos los alumnos se enfrenten ante las mismas preguntas, posibilitando un análisis adecuado de la población, y evitando injusticias surgidas de exámenes parciales, como podrían ser determinadas íntegramente por cada facultad o universidad.

Aunque sabemos que este examen dista de ser perfecto, es lo que permite en la actualidad la unificación del sistema de ingreso a la educación superior. Si el problema es la diferencia de rendimiento por estrato socioeconómico, entonces este punto está mal enfocado, ya que la raíz del problema se asienta en la inequidad educativa de la educación escolar y las dificultades de las comunidades asociadas, por lo que eliminar la PSU no soluciona nada. Sería el equivalente a prohibir el escote, intentando remediar las violaciones.

2.- Termino de la restricción de matrícula en la educación superior estatal

Este es uno de los puntos que -a mi juicio- más destaca por su falta de reflexión. La lógica detrás de una propuesta así es similar a la anterior, y viene a ser algo como esto: existen desigualdades sociales que impiden a gran parte de la población entrar a la universidad, ya que no obtienen buenos puntajes en la PSU -> si quitamos el número máximo de matriculados por carrera, ya no sería un problema porque todos podrían entrar.

A parte de redundante con la anterior propuesta, nuevamente vemos una medida que ataca una injusticia social a través de una propuesta nefasta. ¿De dónde se obtendrían los recursos monetarios para sustentar la educación de cualquiera que se le antoje entrar a la universidad? ¿Cómo aumentaríamos el número de docentes para que puedan hacerle cátedras apropiadas, seminarios exhaustivos, exámenes e interrogaciones bien planteadas, a todos estos nuevos estudiantes?, ¿Cómo adaptaríamos la infraestructura para albergar a tantas nuevas personas y proporcionarle los insumos y herramientas que necesitan para un buen aprendizaje?

Sabemos que en Chile existe además un exceso de profesionales. Principalmente dada la mala percepción social sobre las carreras técnicas, el número de egresados de carreras profesionales se ha disparado, habiendo disciplinas en las que estos ya simplemente no pueden encontrar trabajo en su área de estudio. Es interesante ver como hablan tanto de favorecer el sentido público de la universidad, cuando lo que vemos es que sus propuestas sobran más de populismo, siendo más bien que lo que se necesitaría sería es un número de matrículas adaptadas a las necesidades reales del país.

3.- Gratuidad universal

Esta es la cúspide del dogmatismo. Desde un punto de vista conceptual, personalmente estoy de acuerdo con que la educación debe ser un derecho, sin embargo, no podemos pecar de ingenuos, y es que resulta totalmente descabellado plantear que el estado será capaz de hacerse cargo del costo de absolutamente todo el estudiantado. Podría sugerirse el avanzar en esa dirección, pero en la actualidad esperar que todo aquél de estrato económico alto no pague sólo por un motivo ideológico, es alejarse de la cordura.

4.- Condonación de las deudas

El tema es reiterativo. Las arcas fiscales tienen sus pesos contados y es impracticable que este condone todas las deudas generadas hasta la fecha. Menos aún el plantearse que toda la banca vaya a aceptar una medida como esta.

Se podría plantearle al gobierno una nueva fórmula de financiamiento; por ejemplo, como fue sugerido alguna vez, funcionando en base a los ya egresados y un porcentaje de sus sueldos.
Como esta, podría haber muchas otras alternativas para discutir como ciudadanía, pero no, nuevamente parecieran creer que el tener una postura lo suficientemente intransigente, hará que el problema del como subvencionar una medida así desapareciera por completo de la ecuación.

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El resultado

Si sumamos un estado que se hace cargo de las deudas y las condona, que luego elimina el método de selección y quita el límite al número de matriculados en sus universidades, para finalmente ofrecer gratuidad universal por la duración formal de la carrera, el resultado no es nada auspicioso. No hay país que resista una propuesta como esta, no hay lugar en que estas medidas pudieran ser aplicadas, más que en la cabeza de nosotros los soñadores. Pero parece que un grupo de estudiantes, obnubilados por sus pretensiones políticas, no logran ajustar a la realidad una discusión que tiene más que merecida el llevarse a cabo, y de forma seria.

Me avergüenza ver como se manifiestan en disociación categórica con el mundo real, restringiéndose además a la educación superior, como si fuera la con mayores falencias. Me duele ver como ignoran toda otra necesidad del país, como por ejemplo la que vive salud, cartera que clama por más recursos para darle una atención digna a los chilenos.

Así es como mi nostalgia pasa a ser frustración, y mi frustración rabia. Porque veo como la radicalización es concretamente el desvío drástico de un movimiento que fue bello, convertido en arma violenta para el capricho fanfarrón de un ideario obcecado. Me da rabia porque deberíamos enfocarnos en discutir sobre la calidad, en cómo mejorar una educación básica que da vergüenza. En una que, partiendo desde los más pequeños, crea ciudadanos que no saben entender lo que leen, que no muestran atisbos de pensamiento crítico; una que genera estudiantes universitarios narcisistas, embobados en su imaginario, que no ven más allá de sus narices.

Así que ya sabe, aquí tiene la receta. Basta con exigir estas 4 cosas, y vea como se desmorona su sistema educativo.

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4 comentarios en “La Confech y el nuevo paro indefinido: Como destruir un sistema educativo, en 4 simples pasos.

  1. Quizás existan algunos puntos que pueden ser atribuidos a la radicalización de un movimiento que está altamente configurado por movimientos políticos de izquierda. sin embargo, encuentro que hay algunos puntos que si deberían estar dentro del debate. a continuación destacaré los que a mi juicio son los que deberían estar.

    Gratuidad: El primer paso de la reforma al sistema educacional fue la reforma tributaria. una reforma que recaudó grandes cantidades de dinero para ser dirigidas en cierto porcentaje a educación(esta reforma también traspaso recursos a salud, por lo que no dejan de lado un tema para enfocarlo en otro, eso con respecto a tu critica hacia que no se están viendo otros temas importantes).
    hoy en día solo un 5% de los estudiantes puede pagar su arancel, sin tener que endeudarse para poder estudiar. este dato es súper fuerte, ya que ese 95% restante tiene que recurrir a un crédito o beca para poder incurrir a sus estudios. es difícil hablar de gratuidad universal, con la reforma educacional existirá gratuidad para los primeros 6 deciles, para poder cubrir el 7mo y 8vo Chile necesita aumentar en un 2,5% su PIB y para llegar al 9no y 10mo necesita aumentar alrededor de un 8%, lo cual es muy difícil. sin embargo debiesen existir medidas para facilitar la educación a aquellos que no pueden pagarlos. me dirás que esta la opción del CAE, pero existen solo un puñado de carrera que logran pagar este crédito en un plazo menos a 10 años. carrera como ingeniería civil, ingeniería comercial, derecho medicina, periodismo,etc ¿que pasa con aquel estudiante que tiene que pagar durante 30 años sólo para poder alimentar a una familia de una manera digna? la gratuidad debiese ser implementada para los primeros 5 o 6 deciles, con eso logramos mejorar temas como inclusión y podemos empezar a hablar en mínimas condiciones como un derecho de educación.

    Transparencia en el uso de recursos: muchas universidades están siendo investigadas por algo como el lucro(retiro de utilidades por parte de los dueños), la pregunta que tenemos es ¿hasta que punto el lucro empieza a ser malo? las universidades tienen un aporte fiscal indirecto el cual le entrega recursos a los 27.500 mejores puntajes PSU(la cual es una prueba segregadora que no mide mucho, pero concuerdo en que es difícil cambiar este sistema). si una universidad esta recibiendo aportes del ESTADO( que son recaudados por impuestos, cobre etc) ¿porque debiese permitir el lucro? mi propuesta en cambiar esto a un aporte fiscal DIRECTO para que evitemos problemas de dinero, este aporte se le debiese dar a todas las universidades que cumplan con un rol publico. (publico es distinto a estatal) un rol publico significa que la universidad cumpla con su proceso formativo, que tenga excelencia y logre generar los años de acreditación suficientes.
    en términos de transparencia, las universidades son recintos educacionales. no son empresas, por lo que todos debiésemos tener conocimientos de a donde se utiliza nuestro dinero, para poder hacerle un seguimiento y así verificar que el arancel del estudiante se vaya a lo que ellos dicen que se va a ir.
    (cabe mencionar que un 90% de los ingresos de las universidades es generado por el arancel del estudiante).

    todos estos puntos también están siendo discutidos por el actual CONFECh, así que el hecho de decir que ellos están exigiendo cosas sin sentido me parece una falacia. te encuentro razón en unos puntos, pero no por eso tenemos que dejar de apoyar el ÚNICO grupo de jóvenes que esta tratando de cambiar la educación del país, mientras el resto de la gente critica por redes sociales, ellos están reuniéndose una vez a la semana para poder solucionar estos problemas. necesitamos actuar, para poder crear una educación como derecho social, para mejorar inclusión y participación estudiantil y así poder formar un Chile mas justo.
    esto es un proceso largo, Finlandia se demoró 20 años para recién empezar a tener éxito en sus reformas, no esperen que en 3 años se va a solucionar todo, paciencia.

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    1. Claramente hay puntos que si deben estar en el debate, nunca dije lo contrario. La gratuidad es un ejemplo de objetivo a largo plazo, sin embargo hay que ser realistas a la hora de generar propuestas. Ejemplo de la abnegación a la que me refiero es la rápida e irreflexiva negativa categórica con que desechó en su momento la propuesta de que todo egresado contribuyera con un porcentaje de su sueldo (por un tiempo previamente determinado), para pagar la educación de la generación próxima. Pero claro, no aceptaremos más que gratuidad universal, aquí y ahora. Por otro lado, la reforma contribuyente fue llevada a cabo por el gobierno, por lo que afirmar que parte de ella vaya a Salud sea un ejemplo de la preocupación del movimiento, no tiene sustento.
      Respecto al segundo punto que señalas, no puedo más que acordar rotundamente, es inadmisible que permitamos el aporte estatal a universidades que tengan lucro efectivo. Eso me parece un piso mínimo para evitar el despilfarro, más aún personalmente creo que, en caso de que aceptamos el entendimiento de la educación bajo este nuevo paradigma, no debería existir lucro en ningún tipo de institución educativa.
      Finalmente, no se bajo que definición de falacia te parece que no podría afirmar que, bajo mi punto de vista, se están pidiendo cosas sin sentido. Mi precisión aquí es que somos personas adultas, y como tales corresponde hacer propuestas serias, más aún si son en tono de exigencia. Hacerlo aprovechando de introducir un sinnúmero de consignas ideológicas no me parece algo aceptable, ni menos a la altura del debate merecido. La falacia, o quizás más bien el salto lógico injustificado aquí, es pensar que como parte del petitorio de la CONFECh contiene títulos razonables (a pesar de lo poco elaborado de los mismos), y son el movimiento más escuchado (por razones más bien históricas, porque ni hablar de la popularidad social, tan manoseada en este último tiempo) entonces la única opción sensata sea apoyarlo directamente.

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  2. Lo más preocupante, es que el movimiento no tiene un planteamiento a largo plazo. Es como si nos sentáramos a patalear esperando que el gobierno nos ponga un chupete. Los cambios necesarios, tal como señalas, son mucho mas profundos y no se remiten a la educación superior, y como tal, el problema necesita un movimiento mucho mas maduro y centrado en generar lazos con las entidades que sí están interesadas en generar cambios. No lo sé, he escuchado de voces de estudiantes que no se puede confiar en nadie, que todos son corruptos, que así es Chile, que la gente ya no cree en el movimiento. Pues bien, seamos mejores que eso, hagamos un movimiento que inspire la confianza no por cuanta gente llegue a las calles un día X, sino por el nivel de organización, de información (de calidad) que maneje y de propuesta, de modo que sea digno de entrar a discusión en las altas cámaras.

    He estado casi un mes en paro, y si bien se han generado instancias de discusión, creo imposible generar una propuesta razonable en tan poco tiempo. Necesitamos cambiar nuestro foco de atención a los problemas sociales, dejar de jugar al revolucionario y tomarnos el problema en serio. Si no lo van a hacer, por favor, no malgasten nuestro tiempo.

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    1. Este es un tema que tendrá que abordarse seriamente en algún momento si queremos progresar realmente como país. Lo preocupante es que algo así requiere más que cabeza, y es posible que todo ese corazón necesario se termine malgastando en este juego de egos ideológicos.
      Saludos

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