La semana pasada publiqué Los 5 mitos más repetidos por el movimiento anti-vacunas. Para mi alegría, algunos días después, recibí al menos 2 mensajes de madres que habían llegado hasta el escrito, preguntando específicamente si la situación era similar en el caso de la vacuna contra el Virus Papiloma humano (VPH). Sabiendo que es uno de los temas que ha generado más confusión en el último tiempo, pues, ¡pasemos a revisar la evidencia!

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¿De qué trata este virus?

El Virus del papiloma humano se transmite mediante el contacto directo de la piel y mucosas, generalmente a través de los diversos tipos de relaciones sexuales. Se ha encontrado el virus en un 90.6% de los cánceres de cuello uterino (cervicales), en un 91.1% de los anales, 75.0% de los vaginales, 70.1% de los orofaringeos, 68.8% de los vulvares, 63.3% de los de pene, 32.0% de los de la cavidad bucal, y un 20.9% de los laríngeos. Entenderemos así la importancia de una vacuna que prevenga los efectos de tal infección.

¿Una vacuna entonces solucionaría todo?

El problema es que existen muchos tipos del virus, se han identificado al menos 10 que están relacionados con la aparición de cáncer. Entre ellos, los más importantes son el tipo 16 y el 18, que causan alrededor del 70% de cánceres de cuello uterino (esto varía de país en país, según tipo es el más extendido).
Así fue como el año 2006 se lanzó la vacuna más usada actualmente, la conocida Gardasil®. Esta entrega protección contra los tipos 6, 11, 16 y 18.

Entiendo, pero… ¿Es realmente efectiva?

Esa es la parte bonita de todo este desarrollo. En los ensayos clínicos iniciales se encontró la maravillosa cifra de un 100% de efectividad en la prevención de lesiones vulvares y cervicales pre-cancerosas (que son las que evolucionan con el tiempo a cáncer) para los tipos específicos incluidos. El 2012, una nueva revisión de todos los estudios disponibles corroboró estos excelentes resultados. Por lo que ¡buenas noticias!, la vacuna es extremadamente efectiva.

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¿Que hay acerca de los mitos?

Teniendo claro de que trata el virus, el por qué vale la pena vacunarse, y cuan efectiva es esta, pasemos a revisar los mitos que llevan a que padres decidan no vacunar a sus hij@s.

¡Vacunarse es muy peligroso!

La respuesta ante tal afirmación es un rotundo no. Como ya revisamos en el post anterior, siempre debemos tener claro que no existe intervención alguna exenta de riesgos, sin embargo, se ha demostrado una y otra vez los mismos resultados: la vacuna contra el VPH es segura y bien tolerada. Los efectos adversos más comunes son dolor, enrojecimiento e inflamación en el sitio de punción y fiebre, nada de que nos tengamos que preocupar demasiado (Más información 1,2,3,4).
Algunos temores específicos, como el síndrome de dolor regional complejo y el síndrome de taquicardia postural ortostática, llevaron a que la Agencia Europea de Medicamentos hiciera una revisión exhaustiva de la literatura, donde no encontraron relación causal entre la vacuna y estas.

¡La vacuna deja a las mujeres infértiles!

Esto es conocido en medicina como Falla Ovárica Prematura (FOP). La mayoría de los casos de FOP no tienen causa conocida, y hasta un 1% de las mujeres lo padecen.
Este mito nació a causa de declaraciones hechas por el “American College of Pediatrics”. Esta organización, a pesar de lo que pareciera por su nombre, no es la academia principal de pediatría de los EE. UU, muy por el contrario, nació el año 2013 como una organización paralela al “American Academy of Pediatrics”, ya que algunos médicos homofóbicos vieron molestos que la entidad original apoyara la adopción homoparental (ya revisamos ese tema en particular en un post anterior). Básicamente no se ha encontrado relación causal entre la vacuna y el FOP, y responde más bien a la expresión de una institución sesgada ideológicamente. Para adentrarse más en este tema, piedes revisar aquí.

¡Vacunar a mi hija hará que se vuelva promiscua!

Quizás esta es la afirmación más divertida que se encuentra dando vueltas en los sectores conservadores de la sociedad, incluso la han llamado “la vacuna de la promiscuidad”. Interesantemente, alguien pensó que valía la pena poner a prueba tal hipótesis. Para el alivio de todos, entre las más de 260 mil niñas estudiadas, la vacuna no alteraba el comportamiento sexual de las adolescentes.

dh_hpv_comms_mar08Entonces, me quedo más tranquilo…

Podemos ver que la vacuna es efectiva, segura y no volverá a nuestras hijas más promiscuas. Por lo tanto, la recomendación general es aprovechar los avances que nos brinda la ciencia y vacunar a nuestros niños. Esto se puede hacer desde los 9 años. De esta forma facilitamos que cumpla su labor preventiva, asegurándonos de que estén protegidos antes de que inicien su vida sexual. Se han lanzado nuevas vacunas que otorgan protección hasta contra 9 tipos distintos del virus, por lo que esperemos que dentro de los años que vienen se masifique su adopción en los planes de vacunación de cada país, y así todas las niñas y niños tengan acceso a una mejor cobertura en salud.

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