“Las mujeres no son aptas para la industria tecnológica”

“Las mujeres no son aptas para la industria tecnológica”

Rezaba el titular. Un trabajador de Google había sido despedido luego de -supuestamente- afirmar que “Las mujeres no son aptas para la industria tecnológica”, ¡vaya cretino! ¿no?

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Declara otro medio nacional 

Pero antes de dalre una vuelta al tema, quisiera comenzar con una anécdota. Justamente el día anterior asistí a un conversatorio, como parte del diplomado en comunicación de la ciencia que estoy haciendo. Una de las expositoras presentó un trabajo en el que aplicaba el Draw a Scientist Test (consistente en pedirle al sujeto de estudio que dibuje alguien que se dedique a la ciencia). Para pasar luego a criticar el que muchas niñas dibujaran a un hombre (tipo Einstein), en lugar de una mujer.

¿Era eso algo extraño? Me preguntaba a mí mismo mientras la escuchaba. El ser humano tiende a asociar una imagen genérica a cada concepto. ¿Qué creen que pasaría si nos piden dibujar un árbol, o una puesta de sol? ¿nos ofenderían también aquellas similitudes?

 

Existe una preponderancia masculina efectivamente en ciencia, por tanto no sería raro que la exposición social, tanto directa como en medios artísticos y de comunicación, sea predominantemente de hombres científicos. La existencia de estereotipos es evidente, pero ¿debemos asumir que todos ellos son indicativos de un aspecto subyacente negativo? Esa es la pregunta que le formulé a la investigadora, intentando entender por qué esperaba que cada género se representara a si mismo en el retrato. Rápidamente mi curiosidad se transformó en decepción al ver como parecía sentirse ofendida por mi cuestionamiento, como si estuviera cometiendo un acto tremendamente sexista al cuestionar si existía evidencia que respaldara tal vínculo (la cual fue finalmente confirmada como inexistente por la autora).

Experiencias como aquella me sobran, sobre todo en discusiones sobre problemáticas de género. Es por esto que no puedo simplemente creer cuando se califica a un hombre de machista. Ya he visto suficientes linchamientos digitales injustificados. Así que decidí ir en busca del memo original, titulado “Google’s Ideological Echo Chamber”. Lo que encontré fue una sorpresa (o quizás no), si tienen tiempo recomendaría que lo leyeran.

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“Cree en la libertad de expresión… … A menos que se sienta ofendida”

El documento de varias páginas es bastante elaborado, en resumidas cuentas corresopnde una argumentación de por qué el autor considera que muchas políticas internas de diversidad del gigante tecnológico están basadas más en ideología que en evidencia. En ningún momento el empleado recurre a descalificaciones ni ocupa un tono ofensivo, sólo decide exponer una visión fundamentada sobre una temática que, lamentablemente, se ha vuelto tabú.  Una que, sabemos, no admite críticas, y que hacerlo le costó su trabajo.

La dictadura de lo políticamente correcto no es algo ajeno a nuestro hemisferio, y probablemente nace de la visión extremista de muchos académicos, que ha terminado permeando al resto de la sociedad. El constructivismo social radical es algo que predomina apabullantemente en círculos de estudios humanistas, lo que los convierte en centros de autoconfirmación y refuerzo, desestimando absurdamente el papel que puede jugar la biología como causa y moduladora procesos humanos y sociales considerados conflictivos.

Cualquier diferencia entre hombres y mujeres es interpretada como violencia, como forma de opresión masculina. Me atrevería a decir, este tipo de pensamiento es el principal motivo de coartación moderna de libertad de expresión, tal como alguna vez lo fue la iglesia. Cada vez me cuesta más mantener una conversación cívica sobre estos temas, y es que no es necesario que el estado prohíba hablar sobre algo cuando existe un grupo mayoritario que convierte cualquier intento de debate constructivo en batalla ideológica, salvaguardada bajo el pretexto de que cuestionar alguna de sus premisas es un acto inherentemente hostil. O peor aún, cuando por hacerlo alguien termina pagando con su trabajo.

El autor del memo en Google lo expresa con claridad: cuando moralizas un tópico por completo se deja de discutir este en término de costos y beneficios, para pasar a castigar a todo aquél que no esté de acuerdo, etiquetándolo como una persona inmoral. Un ambiente que fomente la disidencia intelectual, el cuestionamiento de forma razonada, y el diálogo cívico es la única manera efectiva de analizar profundamente los complejos problemas de este siglo. No permitirlo sólo demuestra lo ridículamente polarizado de nuestra sociedad, y de no remediarlo podemos esperar varias décadas de estancamiento y retroceso intelectual. Trump y Maduro son sólo dos ejemplos del tipo de líderes que proliferan cuando no somos capaces de reflexionar de forma productiva.

Pido disculpas por no adentrarme en el contenido mismo del memo, pero mi tiempo al día de hoy es escaso, y el problema es algo más profundo que los meros dichos del escrito. Si quieren ahondar sobre este tema pueden leerlo directamente, o revisar 4 respuestas de científicos al mismo.

Si es natural, es bueno.

Si es natural, es bueno.

Domingo por la tarde luego de las lluvias en Santiago. Busco efectivo en mis bolsillos cuando el cajero de un pequeño local en Providencia me pregunta: “¿Le gustaría llevar también un par de alfajores? Son nuevos, naturales, ¡de cacao orgánico!”. Los genios del marketing no pierden ninguna oportunidad, y agregarle “orgánico” pareciera transformar cualquier cosa en oro, o al menos lo hace con su precio. La oportunidad hace al ladrón, dicen, y este caso no es la excepción. Lo que sustenta el abuso comercial del momento es básicamente el amplio rechazo social que ha sacudido a los transgénicos, basado -principalmente- en el miedo ante posibles efectos perniciosos para nuestra salud.

Tener precauciones ante la novedad es razonable, pero aquí hay algo más en juego, algo que convierte un sano escepticismo en un rechazo preconcebido. Resulta muy intuitivo pensar que, si la naturaleza nos ha dado alimentos, la naturaleza es buena. Que, por tanto, modificarlos genéticamente es un atentado contra tal bondad, moralmente reprochable, y eventualmente peligroso. Lamentablemente, esto es una falacia, y hasta tiene nombre propio: “apelación a la naturaleza”. Es el mismo tipo de razonamiento equivocado que escuchamos tantas veces en movimientos que desprecian la homosexualidad, el veganismo, los fármacos, o la tecnología en su conjunto.

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La verdad es que la modificación genética se hace desde que tenemos agricultura. Si no fuera por ella no tendríamos cosas como la lechuga o la zanahoria que conocemos, y cuya seguridad no solemos cuestionar. No debería entonces preocuparnos especialmente de modificarlos, a diferencia de siglos anteriores, de forma mucho más dirigida y precisa a través de la biotecnología. Sin embargo, yo mismo dije que la precaución ante la novedad es sensata, y la mejor forma de hacerme cargo de mis palabras es a través de la rigurosidad y el escrutinio de la investigación científica.

Lo sorprendente es que prácticamente existe un consenso en la comunidad académica respecto al consumo de transgénicos. Desde la Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU., hasta la Comisión Europea, cientos de estudios han sido revisados, muchos de ellos independientes y financiados estatalmente. La seguridad de los cultivos parece estar más que corroborada, de hecho, las normas son tan estrictas que prácticamente podemos sentirnos más tranquilos al consumir este tipo de productos que sus contrapartes orgánicas.

Pero, ante este panorama sigue existiendo una pregunta importante: ¿Por qué existe tal disparidad entre conocimientos y sentimientos en nuestra sociedad? Me gustaría poder explicarlo considerando lo intuitivo que puede ser el rechazo a priori que acabo de comentar. Pero la verdad es que, teniendo en cuenta la facilidad de acceso a la información que existe hoy en día, me cuesta creer que sea suficiente para causar el fenómeno, y quizás esto simplemente sea una muestra más de la decidida educativa que nos caracteriza tanto como seres humanos.

Bueno, en fin, los alfajores no estaban tan ricos.

Algo de filosofía de la ciencia

Algo de filosofía de la ciencia

El Doctor en Matemáticas, Francis Villatoro, fue entrevistado en el podcast “La Fábrica de la Ciencia” sobre filosofía de la ciencia, comentando desde qué entendemos por ella, hasta la -según él- inexistencia del método científico.

La filosofía de la ciencia es un tema que me apasiona, y el capítulo es interesante. Pero muchas de las cosas expuestas por Villatoro me parecen, a lo menos, debatibles, por lo que paso a hacer una breve crítica al respecto (por lo sucinto del ejercicio puede resultar un poco denso, caso en el cual recomiendo igualmente escuchar el episodio, puede entretener algún viaje de ida y vuelta al trabajo).

Escuchar el capítulo:
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Durante la entrevista, el matemático comenta que considera a la ciencia más allá de las “ciencias fácticas”. Tal amplitud conceptual es una de las visiones al respecto, sin embargo  luego la acompaña del aserto de que  perspectivas Popperianas no son sostenibles hoy en día, lo que me hace pensar que, en realidad, tal visión tiene posiblemente raíces en la crítica que hace Laudan al problema de la demarcación (este es un problema clásico de la filosofía de la ciencia, sobre como distinguir ciencia de pseudociencia) (1). Lamentablemente, el intento de trasladar la discusión de lo que es -o no- ciencia, a cuáles serían conocimientos justificados -o no- epistémicamente, no sólo no da solución a la problemática, sino que dificulta su resolución, mientras que la idea original de la falseación de Popper es plenamente vigente si restringimos el uso de la palabra ciencia justamente a las “ciencias fácticas” (2).

Aun aceptando el englobe de la comprensión de ciencia a disciplinas no contrastables (como la suya), por razones prácticas igualmente se haría necesario poder distinguirla de pseudociencias. Para este cometido, ideas como las de Kuhn o Lakatos, a pesar de interesantes, sufren de requerir una perspectiva histórica (3,4). Una alternativa distinta podría ser la aproximación de Dupré de tratar a la ciencia como concepto cluster, tal cual proponía Wittgenstein con los “parecidos de familia” (5). Un ejemplo de este tipo es el término “juego”: no todos se juegan con puntos, o con elementos extra como cartas o pelotas, no todos se juegan de forma profesional, ni por mera diversión, así parecieran existir conceptos que se definen en realidad por la sobreposición de un entramado de términos que no son, en si mismos, necesarios y suficientes.

El Doctor Villatoro sugiere que, si realmente siguiéramos el modelo hipotético-deductivo de investigación, sólo se publicarían resultados negativos. No estoy de acuerdo con tal afirmación, ya que el hecho de sólo poder tener certeza de que algo no es el caso, no implica que sólo resultados adversos tengan importancia epistemológica. Un intento infructuoso de falsar una hipótesis sí nos provee información sobre su veracidad, siendo esta más sólida ante mayor haya sido el intento de refutarla. La falta de publicaciones negativas si es un problema de la ciencia moderna, pero de su institucionalidad editorial más que metodológica.

El profesor finalmente propone que es muy difícil sostener el concepto de realismo en la actualidad, en el sentido de que las cosas tengan propiedades independientes del observador. Argumenta esta postura aludiendo al problema “observador-observado” de la física cuántica.

Filósofos como Descartes o Locke propusieron una distinción entre propiedades primarias y secundarias de las cosas, pareciera ser que Francis infiere que, dada los conocimientos modernos de la mecánica cuántica, se trasladarían todas ellas al segundo grupo (6,7).  Para que esto tuviera sentido, el observador aludido en muchos ejemplos clásicos de la física cuántica tendría que hacer referencia a una “consciencia”, sin embargo, habla mas bien del aparato utilizado para hacer las observaciones, ya que, en cuanto cuerpo físico, tal aparato altera el estado del sistema observado al hacer su medición (8).

Es importante recordar que el concepto de realismo tiene muchas vertientes. Cuesta comprender, entonces, un juicio tan universal. El realismo crítico, por ejemplo, es perfectamente compatible con la idea de que una observación es parte del experimento mismo. Ese problema no negaría la existencia de la realidad, sino sólo conllevaría una dificultad para el conocimiento de una verdad absoluta u objetiva, teniendo aún validez como conocimiento aproximado (9).

Bibliografía

  • Laudan, Larry (1983). The Demise of the Demarcation Problem. In Robert S. Cohen & Larry Laudan (eds.), Physics, Philosophy and Psychoanalysis: Essays in Honor of Adolf Grünbaum. D. Reidel. pp. 111–127.
  • Popper, Karl R. (1957). Philosophy of science: A personal report. In J. H. Muirhead (ed.), British Philosophy in the Mid-Century. George Allen and Unwin. pp. 182–83.
  • Kuhn, T. S. (1970). Logic ofdiscovery or psychology of research. In Imre Lakatos & Alan Musgrave (eds.), Criticism and the Growth of Knowledge. Cambridge University Press. pp. 22.
  • Lakatos Imre, (1970). Falsification and the methodology of scientific research programmes. In Imre Lakatos & Alan Musgrave (eds.), Criticism and the Growth of Knowledge. Cambridge University Press. pp. 91-195.
  • Dupré, John (1993). The Disorder of Things: Metaphysical Foundations of the Disunity of Science. Harvard University Press.
  • Descartes, René. Principles of Philosophy. 1644/1647. Trans. Valentine Rodger Miller and Reese P. Miller. Reidel Publishing Company, 1984. Page 282.
  • Locke, J. (1836). An essay concerning human understanding. T. Tegg and Son.
  • Nauenberg, M. (2011). Does Quantum Mechanics Require A Conscious Observer?. Journal of Cosmology, 14.
  • Miller, Alexander, “Realism”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2016 Edition), Edward N. Zalta (ed.)

El caso Prana: Sanaciones místicas, irregularidades terrenales

El caso Prana: Sanaciones místicas, irregularidades terrenales

Durante las últimas semanas hubo un alza en las visitas de un post particular del blog. Se trata de la denuncia sobre el diplomado de Sanación Pránica en el Hospital San Borja Arriarán, en la cual revisé la evidencia científica detrás de esta poco conocida “terapia” (o, más bien, la ausencia de ella). Los visitantes llegaban principalmente desde Google, lo que solo podía significar una cosa: se habían abierto las postulaciones para una nueva versión de este “diplomado”. En efecto, la tercera versión del curso se realizará nuevamente en el hospital público, incluyendo prácticas con sus pacientes y el uso del nombre y las instalaciones de la institución. Durante meses, con gente de la Asociación Escéptica de Chile le hemos estado siguiendo la pista y recopilando información al respecto. Ha llegado el momento de destapar la olla.

Sigue leyendo la investigación en el post original de la AECH ->

¿Es Dios necesario como causa última del universo?

¿Es Dios necesario como causa última del universo?

Hoy, un amigo compartió en su Facebook un video de un tal “Filósofo Cristiano” (desde ahora FC). Lo dejo aquí abajo, pero si andan apurados, básicamente es una crítica a la respuesta clásica que se le hace al argumento cosmológico de la existencia de Dios.

Para quienes no han escuchado hablar de él, el argumento -también conocido como de la primera causa, o del creador primario-  se puede resumir así:

  1. Todo lo que empezó a existir tiene una causa de su existencia
  2. El universo comenzó a existir.
  3. Por lo tanto, el universo tiene una causa de su existencia.

Esto tiene que ver con la frase de Parménides “Nada surge de la nada”, ¿Entonces cual sería la causa última del Universo? Pues Dios -argumentan los teólogos-.

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Algo similar fue descrito por primera vez por Platón. Pero es el filósofo católico Tomas de Aquino quien lo readaptó, a partir de sus lecturas Aristotélicas, hasta su forma más conocida.

En el video, FC dice que los escépticos y ateos lejanos a la academia tienden a responder a esta afirmación con la pregunta: “Y entonces… ¿Quién creó al creador?”. Lo que quieren decir es que, afirmar que Dios fue el creador del universo, no soluciona el problema, sino que lo traslada un peldaño más arriba, ya que la existencia de su creador también requeriría una causa.

FC pasa entonces a calificar esta respuesta de pobre por su supuesta equívoca comprensión del argumento. Según él, ningún teísta considera que todo lo existente necesita un creador, sino que todo lo que comienza a existir lo necesita.

Para aceptar esta conclusión, es necesario aceptar primero que el universo es contingente (contingencia en filosofía hace referencia a lo que no es necesario ni imposible. En palabras simples, a que las cosas pueden tanto ser como no ser). Hume respondía entonces al argumento cosmológico afirmando que el universo es necesario en sí mismo (no es contingente), y por tanto no necesita de un creador.

Aquí es cuando el video se pone interesante, ya que se apoya de algo bastante particular para contrarrestar a Hume y decir que el universo es contingente: la ciencia. FC afirma que la cosmología moderna apoya esta visión, básicamente (aunque sin nombrarlo) aludiendo al Big Bang.

El Universo se está expandiendo. Si retrocediéramos en el tiempo, podríamos observar como toda la materia se va comprimiendo hasta llegar a una única singularidad, una donde la densidad y fuerza gravitacional es infinita. Ese punto exacto vendría a ser el inicio del universo, donde absolutamente todo se crea, y es aquí donde veo el problema de la crítica que hace este personaje.

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FC se aferra a los conocimientos científicos actuales para decir que efectivamente el universo tiene un comienzo, pero para que tal afirmación apoyara al argumento cosmológico es necesario omitir una parte relevante del conocimiento proveniente de esta disciplina.

Para verlo tenemos que tener claro lo que es la causalidad. Esta describe la relación que se establece entre causa y efecto, y un aspecto fundamental es que siempre la causa debe preceder al efecto, lo que significa que debe ocurrir antes en el marco de referencia temporal.

Volviendo al Big Bang, el problema es que FC lo considera el inicio del universo en cuanto a materia, sin embargo la teoría en realidad lo refiere como el comienzo de todas las leyes físicas, incluyendo la dimensión temporal.

Entendiendo que no existe un límite témporo-espacial para el Big Bang, este no puede siquiera ser considerado un evento, ya que no está en un contexto temporal que lo permita. De esta forma, preguntarse cuál fue la causa del universo simplemente no tiene sentido, ya que no puede haber algo anterior a la aparición del tiempo mismo.

Es siempre interesante ver como intentan renovar los argumentos que defienden la visión cristiana del mundo, sin embargo, pareciera que -por esta vez- aludir al conocimiento científico no colabora con ese objetivo, al menos no ante un análisis más riguroso.

Una propuesta para el Transantiago (o cómo disminuir la evasión bajando la tarifa del pasaje)

Una propuesta para el Transantiago (o cómo disminuir la evasión bajando la tarifa del pasaje)

Hace ya una década se instauró en Chile un nuevo sistema de transporte público, el llamado Transantiago. Desde entonces nunca ha habido una buena percepción ciudadana de la nueva modalidad y, aunque ha mejorado su desempeño general, sigue siendo un dolor de cabeza para los santiaguinos, con un 37% de los usuarios pasando más de una hora hacinado en cada viaje.

El costo del pasaje ha aumentado casi un 70% durante estos años, mientras que el tema que me lleva a escribir hoy, la evasión, ha alcanzado la alarmante cifra de un 34.6%, lo que lo deja como el sistema con más evasión del mundo.

Cuanto uno puede justificar la evasión del pasaje es tema de debate (ya escribí, hace más de un año, lo indigno que resulta efectivamente este transporte). Sin embargo, lo que sí está claro es que hemos entrado en un círculo vicioso nefasto, en donde el aumento del no pago lleva a un alza del precio del pasaje compensatorio, lo que se traduce en aún más disconformidad ciudadana, propiciando la evasión.

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Al respecto, la ministra de transportes y telecomunicaciones acaba de anunciar un nuevo plan de coordinación para evitar este comportamiento. Se trata de campañas de educación y difusión, instalación de torniquetes y zonas pagas móviles, etc. No se habla del costo de la implementación de todas estas medidas, pero podemos imaginar que no será nada barato, lo que se suma a la ya importante cifra desembolsada cada año en fiscalizadores.

El objetivo que se ha propuesto Tapia es la reducción de la evasión a un 30% para el mes de Julio, aunque llama la atención tanto optimismo, considerando que la fórmula parece tener poco de nuevo. Me gustaría hacer otra propuesta.

Tiene que ver con el circulo vicioso que mencionaba recién. En el horario pick un usuario está pagando $740 pesos chilenos por viaje, lo que equivale a más de 1 dólar estadounidense. Sabiendo que sólo el 65% de ellos lo hace, están pagando un excedente considerable por el resto de pasajeros inescrupulosos. Si el fin es disminuir efectivamente la evasión, se me ocurre otra alternativa, y consiste en disminuir el precio del pasaje, pero con una condición.

¿Cuál es mi idea? El gobierno baja el pasaje de $740 a $600 pesos chilenos en horario punta (una reducción del 20%), pero explicitando lo siguiente: esta tarifa se mantendrá SÓLO si la evasión se reduce -al menos- a un 15% en los siguientes 3 meses, caso contrario volviendo a los $740 originales.

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De llegar a esta cifra, podemos asegurar que el sistema no estaría perdiendo dinero, al mismo tiempo de que el usuario promedio tendría un ahorro significativo en gastos por transporte. Podemos ejemplificarlo así: considerando 2 viajes diarios, una persona pasaría de gastar $44.400 a $35.520 pesos mensuales, ese ahorro de $8.880 pesos representa cerca del 30% de una canasta básica de alimentos.

¿Y cómo funcionaría? En primer lugar, cortando el ciclo de alza de las tarifas. Esto de por si contribuye a que más gente esté dispuesta a pagar, pero el punto más relevante es el siguiente: el beneficio impacta a toda esa mayoría que actualmente si paga su pasaje, lo que, sumado a la conciencia de que la continuidad de tal beneficio depende del cambio conductual de todos los ciudadanos, crea una presión social significativa para fomentar el pago del pasaje, ¿Qué mejores fiscalizadores que los propios usuarios?.

No suena descabellado, es un plan factible de implementar que, de funcionar, solo trae consecuencias positivas (e incluye una salida ya determinada en caso de no hacerlo). Esto nos permitiría además disminuir paulatinamente el gasto en otras medidas (como los cientos de fiscalizadores externos), destinando ese dinero a lo que realmente importa, mejorar la calidad del transporte público.

La movilización es algo fundamental en la calidad de vida de la ciudadanía, y mientras sigamos gastando gran parte de los recursos humanos y financieros disponibles  en luchar contra esta problemática, en lugar de en mejorar el servicio mismo, los niveles de estrés seguirán por las nubes.

No otro comentario más sobre el “Dr. Soto”

No otro comentario más sobre el “Dr. Soto”

Esta semana han causado un revuelo enorme (y merecido) las afirmaciones del médico Ricardo Soto. Invitado permanente del matinal chileno Bienvenidos de Canal 13, ha ganado su séquito de seguidores por su simpatía y buena facha (además de decir lo que la gente quiere escuchar). Sin embargo, pareciera haber cruzado un límite -incluso para él- al afirmar que el cáncer sería consecuencia del odio reprimido de una persona.

Más de un centenar de denuncias en el Consejo Nacional de Televisión, miles de comentarios en redes sociales y varias columnas en periódicos nacionales después, aún no vemos consecuencias reales que sienten un precedente para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir.

Entonces, ya con tantas críticas al doctor y habiendo sido desacreditada la -obvia- inexistencia de relación causal entre el odio y el cáncer (como pueden ver en este artículo de Etilmercurio) ¿Qué podría quedar por comentar? pues veamos (no sin antes recomendarles escuchar la conversación que tuvimos sobre este tema en el último episodio de El poder de la duda, el Podcast de la Asociación Escéptica de Chile).

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Hemos centrado la discusión en dos extremos de un espectro, pero nos está faltando una pieza clave. Gastamos demasiado tiempo (y energía) en, ya sea desacreditar las tonteras que dice el pseudo-médico, o en criticar a los medios de comunicación de una forma -quizás- demasiado general y poco tangible.

Lamentablemente, centrarse en el individuo o -peor aún- en sus dichos específicos con suerte lo dejará en vergüenza frente a la porción más educada de lectores, personas que, para empezar, están probablemente lejos de dejarse llevar por tales ridículos postulados (además parece que, si hablamos de vergüenza, el hombre tiene bastante poca). En el mejor de los casos el canal podría sacarlo del aire para evitar más problemas, lo cual no es nada seguro de ocurrir ya que, lo que más le ha traído la controversia al programa, es rating, y en el milagroso caso de que se diera, más temprano que tarde llegará otro a su reemplazo (cosa que no creo le preocupe demasiado a Soto, quien ya tiene todas sus horas copadas hasta el segundo semestre).

Por otra parte, las discusiones intelectuales que solemos tener sobre la responsabilidad de los medios tienen poco efecto en el mundo real, uno que está dirigido por el libre mercado y en donde sigue siendo más lucrativo simplemente entregarle a la gente lo que quiere, por mucho daño que esto le pueda causar. De seguro la multa que podrían llegar a pagar (en caso de que una denuncia fructificara), no es nada en comparación con el aumento en dividendos por advertisement que tendrán estas semanas. No hay publicidad mala dicen.

Tampoco esas discusiones llegarán a importarle a parlamentarios, quienes son de los pocos con potestad de tomar cartas en el asunto y legislar un tema tan delicado como el libertinaje mediático y sus consecuencias en la salud pública. No, al menos, mientras estos políticos sigan tan analfabetos científicos como hasta ahora.

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Estaba en esta congoja de ver cómo ni apuntar al individuo, ni hacerlo a una responsabilidad ética teórica de los medios, pareciera tener el potencial de un efecto duradero, cuando leí una frase que me dejó frío:

 Canal 13 en todos sus programas mantiene una línea editorial clara y responsable En el caso de Bienvenidos, hemos renovado la presentación de temas médicos en pantalla enfocándonos en problemas cotidianos y soluciones para las personas en el ritmo actual de vida. Especialistas como el doctor Soto tienen un enfoque de la medicina que aún es novedoso en nuestra cultura, y que recoge conocimientos y experiencias de otras vertientes. Los facultativos de la salud en el matinal presentan sus posturas, sus estudios, y las vivencias que tienen en base al ejercicio de su actividad. El diálogo de nuestros animadores y del público con ellos busca mantener siempre la claridad de que en medicina los temas tienen diversos enfoques

“Dimos en el clavo de una necesidad de humanizar la medicina, porque está bien tomar los remedios, pero hay una dimensión más allá, más profunda

Pablo Manríquez, director de Bienvenidos

Curiosamente, el único sujeto que no ha sido tocado en toda esta discusión es el mando intermedio del canal de televisión. Y no podía habernos hecho el favor de dejar más en claro el problema.

Pablo parece tener una visión clara (y bastante crítica) de la medicina convencional. Esto podría ser una problemática legítima si hablamos de cómo es necesario re-humanizar la práctica de la medicina (y así lo estatifiqué en un post anterior), pero el salto equívoco es traspasar el problema de la práctica médica a la medicina en su totalidad. Hacer esto es confundir al médico con el cuerpo del conocimiento, es confundir la evidencia científica con el personaje que interactúa y transforma esa teoría en una práctica.

Creo que es ese el punto central al que debemos dedicar todo nuestro esfuerzo, hacer entender que podemos tener una medicina más humana fundamentada en la ciencia que la respalde. Porque es esa crítica la que da nacimiento a todas estas prácticas alternativas pseudo-terapéuticas, así también a otras como el movimiento anti-vacunas.

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Claro, aquí evidentemente hay un desconocimiento profundo del método científico al afirmar que los facultativos presentan “sus estudios”, no sólo parece no entender bien que es un estudio, menos aún los requisitos mínimos para que uno sea considerado moderadamente serio. Pero tenemos que apuntar a ese punto mucho más banal, porque forma parte del cimiento fundamental de toda la línea de pensamiento que lleva a la creencia en estas pseudociencias. La medicina NO tiene diversos enfoques, no al menos en la forma en que Pablo cree. El concepto mismo de medicina “alternativa” es absurdo. Las cosas o funcionan o no, o colaboran con la cura de la patología o no lo hacen, los mismos pseudo-terapeutas se han acuñado ese apellido diferenciador para escapar de la realidad: simplemente no son medicina.

El resto de análisis planteados en distintos medios son totalmente ciertos y bien fundamentados, pero creo que si redirigimos nuestras energías en ese pequeño error de razonamiento, podemos cortar el eslabón que sostiene toda esta cadena sin sentido. Y bueno, paralelamente no luchar por una multa más, sino solicitar amablemente que Pablo Manríquez sea destituido de su cargo, reemplazado por alguien para quien “una línea editorial clara y responsable” sea algo más que palabras vacías.