El caso Prana: Sanaciones místicas, irregularidades terrenales

El caso Prana: Sanaciones místicas, irregularidades terrenales

Durante las últimas semanas hubo un alza en las visitas de un post particular del blog. Se trata de la denuncia sobre el diplomado de Sanación Pránica en el Hospital San Borja Arriarán, en la cual revisé la evidencia científica detrás de esta poco conocida “terapia” (o, más bien, la ausencia de ella). Los visitantes llegaban principalmente desde Google, lo que solo podía significar una cosa: se habían abierto las postulaciones para una nueva versión de este “diplomado”. En efecto, la tercera versión del curso se realizará nuevamente en el hospital público, incluyendo prácticas con sus pacientes y el uso del nombre y las instalaciones de la institución. Durante meses, con gente de la Asociación Escéptica de Chile le hemos estado siguiendo la pista y recopilando información al respecto. Ha llegado el momento de destapar la olla.

Sigue leyendo la investigación en el post original de la AECH ->

¿Es Dios necesario como causa última del universo?

¿Es Dios necesario como causa última del universo?

Hoy, un amigo compartió en su Facebook un video de un tal “Filósofo Cristiano” (desde ahora FC). Lo dejo aquí abajo, pero si andan apurados, básicamente es una crítica a la respuesta clásica que se le hace al argumento cosmológico de la existencia de Dios.

Para quienes no han escuchado hablar de él, el argumento -también conocido como de la primera causa, o del creador primario-  se puede resumir así:

  1. Todo lo que empezó a existir tiene una causa de su existencia
  2. El universo comenzó a existir.
  3. Por lo tanto, el universo tiene una causa de su existencia.

Esto tiene que ver con la frase de Parménides “Nada surge de la nada”, ¿Entonces cual sería la causa última del Universo? Pues Dios -argumentan los teólogos-.

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Algo similar fue descrito por primera vez por Platón. Pero es el filósofo católico Tomas de Aquino quien lo readaptó, a partir de sus lecturas Aristotélicas, hasta su forma más conocida.

En el video, FC dice que los escépticos y ateos lejanos a la academia tienden a responder a esta afirmación con la pregunta: “Y entonces… ¿Quién creó al creador?”. Lo que quieren decir es que, afirmar que Dios fue el creador del universo, no soluciona el problema, sino que lo traslada un peldaño más arriba, ya que la existencia de su creador también requeriría una causa.

FC pasa entonces a calificar esta respuesta de pobre por su supuesta equívoca comprensión del argumento. Según él, ningún teísta considera que todo lo existente necesita un creador, sino que todo lo que comienza a existir lo necesita.

Para aceptar esta conclusión, es necesario aceptar primero que el universo es contingente (contingencia en filosofía hace referencia a lo que no es necesario ni imposible. En palabras simples, a que las cosas pueden tanto ser como no ser). Hume respondía entonces al argumento cosmológico afirmando que el universo es necesario en sí mismo (no es contingente), y por tanto no necesita de un creador.

Aquí es cuando el video se pone interesante, ya que se apoya de algo bastante particular para contrarrestar a Hume y decir que el universo es contingente: la ciencia. FC afirma que la cosmología moderna apoya esta visión, básicamente (aunque sin nombrarlo) aludiendo al Big Bang.

El Universo se está expandiendo. Si retrocediéramos en el tiempo, podríamos observar como toda la materia se va comprimiendo hasta llegar a una única singularidad, una donde la densidad y fuerza gravitacional es infinita. Ese punto exacto vendría a ser el inicio del universo, donde absolutamente todo se crea, y es aquí donde veo el problema de la crítica que hace este personaje.

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FC se aferra a los conocimientos científicos actuales para decir que efectivamente el universo tiene un comienzo, pero para que tal afirmación apoyara al argumento cosmológico es necesario omitir una parte relevante del conocimiento proveniente de esta disciplina.

Para verlo tenemos que tener claro lo que es la causalidad. Esta describe la relación que se establece entre causa y efecto, y un aspecto fundamental es que siempre la causa debe preceder al efecto, lo que significa que debe ocurrir antes en el marco de referencia temporal.

Volviendo al Big Bang, el problema es que FC lo considera el inicio del universo en cuanto a materia, sin embargo la teoría en realidad lo refiere como el comienzo de todas las leyes físicas, incluyendo la dimensión temporal.

Entendiendo que no existe un límite témporo-espacial para el Big Bang, este no puede siquiera ser considerado un evento, ya que no está en un contexto temporal que lo permita. De esta forma, preguntarse cuál fue la causa del universo simplemente no tiene sentido, ya que no puede haber algo anterior a la aparición del tiempo mismo.

Es siempre interesante ver como intentan renovar los argumentos que defienden la visión cristiana del mundo, sin embargo, pareciera que -por esta vez- aludir al conocimiento científico no colabora con ese objetivo, al menos no ante un análisis más riguroso.

Una propuesta para el Transantiago (o cómo disminuir la evasión bajando la tarifa del pasaje)

Una propuesta para el Transantiago (o cómo disminuir la evasión bajando la tarifa del pasaje)

Hace ya una década se instauró en Chile un nuevo sistema de transporte público, el llamado Transantiago. Desde entonces nunca ha habido una buena percepción ciudadana de la nueva modalidad y, aunque ha mejorado su desempeño general, sigue siendo un dolor de cabeza para los santiaguinos, con un 37% de los usuarios pasando más de una hora hacinado en cada viaje.

El costo del pasaje ha aumentado casi un 70% durante estos años, mientras que el tema que me lleva a escribir hoy, la evasión, ha alcanzado la alarmante cifra de un 34.6%, lo que lo deja como el sistema con más evasión del mundo.

Cuanto uno puede justificar la evasión del pasaje es tema de debate (ya escribí, hace más de un año, lo indigno que resulta efectivamente este transporte). Sin embargo, lo que sí está claro es que hemos entrado en un círculo vicioso nefasto, en donde el aumento del no pago lleva a un alza del precio del pasaje compensatorio, lo que se traduce en aún más disconformidad ciudadana, propiciando la evasión.

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Al respecto, la ministra de transportes y telecomunicaciones acaba de anunciar un nuevo plan de coordinación para evitar este comportamiento. Se trata de campañas de educación y difusión, instalación de torniquetes y zonas pagas móviles, etc. No se habla del costo de la implementación de todas estas medidas, pero podemos imaginar que no será nada barato, lo que se suma a la ya importante cifra desembolsada cada año en fiscalizadores.

El objetivo que se ha propuesto Tapia es la reducción de la evasión a un 30% para el mes de Julio, aunque llama la atención tanto optimismo, considerando que la fórmula parece tener poco de nuevo. Me gustaría hacer otra propuesta.

Tiene que ver con el circulo vicioso que mencionaba recién. En el horario pick un usuario está pagando $740 pesos chilenos por viaje, lo que equivale a más de 1 dólar estadounidense. Sabiendo que sólo el 65% de ellos lo hace, están pagando un excedente considerable por el resto de pasajeros inescrupulosos. Si el fin es disminuir efectivamente la evasión, se me ocurre otra alternativa, y consiste en disminuir el precio del pasaje, pero con una condición.

¿Cuál es mi idea? El gobierno baja el pasaje de $740 a $600 pesos chilenos en horario punta (una reducción del 20%), pero explicitando lo siguiente: esta tarifa se mantendrá SÓLO si la evasión se reduce -al menos- a un 15% en los siguientes 3 meses, caso contrario volviendo a los $740 originales.

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De llegar a esta cifra, podemos asegurar que el sistema no estaría perdiendo dinero, al mismo tiempo de que el usuario promedio tendría un ahorro significativo en gastos por transporte. Podemos ejemplificarlo así: considerando 2 viajes diarios, una persona pasaría de gastar $44.400 a $35.520 pesos mensuales, ese ahorro de $8.880 pesos representa cerca del 30% de una canasta básica de alimentos.

¿Y cómo funcionaría? En primer lugar, cortando el ciclo de alza de las tarifas. Esto de por si contribuye a que más gente esté dispuesta a pagar, pero el punto más relevante es el siguiente: el beneficio impacta a toda esa mayoría que actualmente si paga su pasaje, lo que, sumado a la conciencia de que la continuidad de tal beneficio depende del cambio conductual de todos los ciudadanos, crea una presión social significativa para fomentar el pago del pasaje, ¿Qué mejores fiscalizadores que los propios usuarios?.

No suena descabellado, es un plan factible de implementar que, de funcionar, solo trae consecuencias positivas (e incluye una salida ya determinada en caso de no hacerlo). Esto nos permitiría además disminuir paulatinamente el gasto en otras medidas (como los cientos de fiscalizadores externos), destinando ese dinero a lo que realmente importa, mejorar la calidad del transporte público.

La movilización es algo fundamental en la calidad de vida de la ciudadanía, y mientras sigamos gastando gran parte de los recursos humanos y financieros disponibles  en luchar contra esta problemática, en lugar de en mejorar el servicio mismo, los niveles de estrés seguirán por las nubes.

No otro comentario más sobre el “Dr. Soto”

No otro comentario más sobre el “Dr. Soto”

Esta semana han causado un revuelo enorme (y merecido) las afirmaciones del médico Ricardo Soto. Invitado permanente del matinal chileno Bienvenidos de Canal 13, ha ganado su séquito de seguidores por su simpatía y buena facha (además de decir lo que la gente quiere escuchar). Sin embargo, pareciera haber cruzado un límite -incluso para él- al afirmar que el cáncer sería consecuencia del odio reprimido de una persona.

Más de un centenar de denuncias en el Consejo Nacional de Televisión, miles de comentarios en redes sociales y varias columnas en periódicos nacionales después, aún no vemos consecuencias reales que sienten un precedente para que este tipo de situaciones no se vuelvan a repetir.

Entonces, ya con tantas críticas al doctor y habiendo sido desacreditada la -obvia- inexistencia de relación causal entre el odio y el cáncer (como pueden ver en este artículo de Etilmercurio) ¿Qué podría quedar por comentar? pues veamos (no sin antes recomendarles escuchar la conversación que tuvimos sobre este tema en el último episodio de El poder de la duda, el Podcast de la Asociación Escéptica de Chile).

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Hemos centrado la discusión en dos extremos de un espectro, pero nos está faltando una pieza clave. Gastamos demasiado tiempo (y energía) en, ya sea desacreditar las tonteras que dice el pseudo-médico, o en criticar a los medios de comunicación de una forma -quizás- demasiado general y poco tangible.

Lamentablemente, centrarse en el individuo o -peor aún- en sus dichos específicos con suerte lo dejará en vergüenza frente a la porción más educada de lectores, personas que, para empezar, están probablemente lejos de dejarse llevar por tales ridículos postulados (además parece que, si hablamos de vergüenza, el hombre tiene bastante poca). En el mejor de los casos el canal podría sacarlo del aire para evitar más problemas, lo cual no es nada seguro de ocurrir ya que, lo que más le ha traído la controversia al programa, es rating, y en el milagroso caso de que se diera, más temprano que tarde llegará otro a su reemplazo (cosa que no creo le preocupe demasiado a Soto, quien ya tiene todas sus horas copadas hasta el segundo semestre).

Por otra parte, las discusiones intelectuales que solemos tener sobre la responsabilidad de los medios tienen poco efecto en el mundo real, uno que está dirigido por el libre mercado y en donde sigue siendo más lucrativo simplemente entregarle a la gente lo que quiere, por mucho daño que esto le pueda causar. De seguro la multa que podrían llegar a pagar (en caso de que una denuncia fructificara), no es nada en comparación con el aumento en dividendos por advertisement que tendrán estas semanas. No hay publicidad mala dicen.

Tampoco esas discusiones llegarán a importarle a parlamentarios, quienes son de los pocos con potestad de tomar cartas en el asunto y legislar un tema tan delicado como el libertinaje mediático y sus consecuencias en la salud pública. No, al menos, mientras estos políticos sigan tan analfabetos científicos como hasta ahora.

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Estaba en esta congoja de ver cómo ni apuntar al individuo, ni hacerlo a una responsabilidad ética teórica de los medios, pareciera tener el potencial de un efecto duradero, cuando leí una frase que me dejó frío:

 Canal 13 en todos sus programas mantiene una línea editorial clara y responsable En el caso de Bienvenidos, hemos renovado la presentación de temas médicos en pantalla enfocándonos en problemas cotidianos y soluciones para las personas en el ritmo actual de vida. Especialistas como el doctor Soto tienen un enfoque de la medicina que aún es novedoso en nuestra cultura, y que recoge conocimientos y experiencias de otras vertientes. Los facultativos de la salud en el matinal presentan sus posturas, sus estudios, y las vivencias que tienen en base al ejercicio de su actividad. El diálogo de nuestros animadores y del público con ellos busca mantener siempre la claridad de que en medicina los temas tienen diversos enfoques

“Dimos en el clavo de una necesidad de humanizar la medicina, porque está bien tomar los remedios, pero hay una dimensión más allá, más profunda

Pablo Manríquez, director de Bienvenidos

Curiosamente, el único sujeto que no ha sido tocado en toda esta discusión es el mando intermedio del canal de televisión. Y no podía habernos hecho el favor de dejar más en claro el problema.

Pablo parece tener una visión clara (y bastante crítica) de la medicina convencional. Esto podría ser una problemática legítima si hablamos de cómo es necesario re-humanizar la práctica de la medicina (y así lo estatifiqué en un post anterior), pero el salto equívoco es traspasar el problema de la práctica médica a la medicina en su totalidad. Hacer esto es confundir al médico con el cuerpo del conocimiento, es confundir la evidencia científica con el personaje que interactúa y transforma esa teoría en una práctica.

Creo que es ese el punto central al que debemos dedicar todo nuestro esfuerzo, hacer entender que podemos tener una medicina más humana fundamentada en la ciencia que la respalde. Porque es esa crítica la que da nacimiento a todas estas prácticas alternativas pseudo-terapéuticas, así también a otras como el movimiento anti-vacunas.

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Claro, aquí evidentemente hay un desconocimiento profundo del método científico al afirmar que los facultativos presentan “sus estudios”, no sólo parece no entender bien que es un estudio, menos aún los requisitos mínimos para que uno sea considerado moderadamente serio. Pero tenemos que apuntar a ese punto mucho más banal, porque forma parte del cimiento fundamental de toda la línea de pensamiento que lleva a la creencia en estas pseudociencias. La medicina NO tiene diversos enfoques, no al menos en la forma en que Pablo cree. El concepto mismo de medicina “alternativa” es absurdo. Las cosas o funcionan o no, o colaboran con la cura de la patología o no lo hacen, los mismos pseudo-terapeutas se han acuñado ese apellido diferenciador para escapar de la realidad: simplemente no son medicina.

El resto de análisis planteados en distintos medios son totalmente ciertos y bien fundamentados, pero creo que si redirigimos nuestras energías en ese pequeño error de razonamiento, podemos cortar el eslabón que sostiene toda esta cadena sin sentido. Y bueno, paralelamente no luchar por una multa más, sino solicitar amablemente que Pablo Manríquez sea destituido de su cargo, reemplazado por alguien para quien “una línea editorial clara y responsable” sea algo más que palabras vacías.

Medicina a la venta: una reflexión sobre la relación médico-paciente.

Medicina a la venta: una reflexión sobre la relación médico-paciente.

Cuando decidí estudiar medicina lo hice porque era una disciplina científica (en el sentido más restringido de la palabra), pero una impregnada de una innegable cualidad humanista. Con idealismo juvenil, me maravillaba la oportunidad de conectar estrechamente con una persona necesitada de ayuda. Un acto vocacional genuino en un momento de dolor y vulnerabilidad.

Una vez en la escuela, recuerdo como se nos enseñaba el cambio de paradigma que se vivía en la práctica: la medicina había ido dejando de lado su actitud paternalista, en pos de una visión donde la autonomía del individuo era piedra angular de la relación.

En aquellas épocas, a pesar de asignarle relevancia al reconocimiento de la individualidad del paciente a través del empoderamiento sobre su enfermedad y tratamiento, no dejaba de hacerme ruido la radicalidad con que se abordaba este cambio de comprensión de la relación médico-paciente, además de lo fuerte del juicio moral que se efectuaba sobre la dinámica ya relativamente abandonada.

En algún momento me pregunté si sería mi estructura de personalidad la que favorecía esa incomodidad, o si era el concepto previo que tenía sobre la ars médica, quizás como una expansión de la asimetría de conocimientos existente hacia la relación interpersonal en tal contexto. Sin embargo, con el paso de los años me fui percatando del conflicto original que, sino había generado mi molestia, al menos la había mantenido y amplificado.

La concepción de roles en una sociedad, y bajo que parámetros relacionales y comportamentales estos se efectúan, son evidentemente un fenómeno fluido. Con esto quiero decir que no pretendería en ningún caso negar que cambien conforme a los vaivenes históricos, pero no puedo dejar de ver con ojos de preocupación la transformación que ha tenido este en particular.

Recientemente, un conocido vinculado al área de la salud me comentaba angustiado: el padre de una menor que atendía estaba amenazando legalmente a la clínica en que trabaja. Esto, luego de que el profesional se negara a modificar ciertas sugerencias terapéuticas del informe de la evaluación, como solicitaban los progenitores. No pude evitar así revivir estas antiguas reflexiones en que ahora me explayo.

Medicina a la venta

No me parece que un sistema de mercado sea algo condenable por defecto, mas no creo sana su libre permeación ideológica en algunos sectores de nuestra sociedad. Mi sensación es que el cambio ético que sustenta la nueva relación médico-paciente está más guiado por valores capitalistas que por una nueva valorización de la autodeterminación humana per se.

Es verdad que la medicina ha avanzado enormemente, y que, por tanto, el proceso diagnóstico y terapéutico se ha complejizado y encarecido, por lo que no se puede sostener la idea de la aplicación total de estas nuevas tecnologías a la salud pública, y quien pueda financiarlas particularmente está en total libertad y derecho. De la misma forma, también es legítimo quien quiera y pueda pagar un sobrecosto por comodidades hoteleras en su atención médica lo haga, pero la mercantilización de la medicina ha cruzado fronteras que quizás valía la pena haber resguardado.

La visión asimétrica entre el paciente y el médico no se ha horizontalizado con el paso del tiempo, sino ha terminado por invertirse. Con bastante seguridad me atrevería a decir que actualmente es más bien una relación médico-cliente, y recuerden, el cliente siempre tiene la razón.

Esto ha significado el deterioro tanto de la calidad humana del vínculo, como de la calidad de vida del profesional sanitario. En la actualidad se espera que el servicio sea eficiente y a gusto del consumidor, el médico debe resolver cualquier problema, y más le vale hacerlo de forma rápida y eficaz, si al final de cuentas: “para algo le estoy pagando” -he escuchado más de una vez-.

Esto ha impactado también en la judicialización de la medicina, alcanzando niveles impresionantes. Se han multiplicado así carroñeros abogados especialistas, al asecho de cualquier oportunidad para obtener una tajada del pastel. Se les puede ver incluso fuera de los centros de atención, merodeando en busca de clientes dispuestos a exprimir a su servidor de turno.

Obviamente esto no sólo afecta a la mentalidad del usuario, sino que ha calado la psiquis de parte del establishment de la salud, quienes se ven tentados a practicar esta atención centrada en el cliente. A cambio de un par de billetes la ética profesional es flexible para adecuarse a los requerimientos que el cliente solicite, independientemente de a recomendación médica oficial.

Para algunos este giro ha significado la desvalorización de la medicina. El staff médico pasa a ser percibido como un empresariado, y la confianza se va destruyendo, tanto a nivel individual, como colectivo. Vemos como surge entonces el desprecio hacia la “medicina occidental”, dando espacio al resurgimiento de “terapias” alternativas, que en realidad no son más que burda pseudociencia. No es casualidad que las palabras “holística” e “integral” estén vendiendo tanto. Triste confusión entre el cuerpo del conocimiento médico y el como este se aplica en un contexto de mercado.

Podría hacer un análisis más profundo sobre este tema, analizando los datos y  tendencias del sector, pero por ahora me conformo con desahogar ese nudo que tenía en la garganta después de la anécdota que aquejaba a mi pariente. Porque no todo cambio es necesariamente evolución, por mucho que lo quieran hacer pasar como aquello.

El Guardián de la Salud: publicidad pseudocientífica disfrazada de periodismo.

Este escrito nace de un tema que comenté en el segundo capítulo del nuevo podcast de la Asociación Escéptica de Chile (AECH). La serie está resultando bastante interesante :), pueden escuchar el episodio AQUÍ.

El Guardián de la Salud es un “periódico” chileno dedicado a la medicina alternativa. Disponible en gran número de kioscos, durante mis trayectos diarios suelo toparme con  sus portadas y disgustarme un par de segundos. Creía que ya me estaba haciendo tolerante a tanta estupidez, sin embargo, la portada del mes de enero logró sorprenderme (aún para ser ellos).

Esta es la portada, ¿Notan algo extraño?

tapa_153guardiandelasaludNo, no es a nuestra querida diputada Girardi despotricando contra las vacunas. ¿Quizás un poco más cerca?

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“[…] 10.000 veces más potente que la quimioterapia, previene y controla el crecimiento de células malignas […] […] Es una alternativa para su tratamiento. ”

Para alguien con conocimientos en el área de la salud, probablemente parece una obviedad lo irrisorio de la afirmación, pero es necesario tomar en consideración que esta revista no está destinada a ese público, sino quienes -estando preocupados por su salud- no tienen expertiz en temas de ciencia o terapéutica convencional.

Hacer una comparativa tan osada es absurdo en sí mismo. Así que dicen que es 10.000 veces más potente… Bueno, pero… ¿Qué cual quimioterapia? ¿En el tratamiento de qué tipo de cáncer? ¿Más potente en qué sentido? Y más aún ¿Según qué evidencia? Todas estas preguntas no sólo no son respondidas, no sólo no son vinculadas a una referencia en que lo sean, sino que no tienen la mínima intención de ser contestadas, probablemente porque quien las hace no tiene la más mínima idea de lo que está hablando.

El tema de la quimioterapia es un gancho bastante utilizado por los promotores de medicinas alternativas, principalmente por los conocidos efectos adversos que muchas de ellas causan:  nauseas, caída del cabello, fatiga, etc. Pero demonizarlas es simplemente no entender cómo funcionan, cuáles son sus efectos demostrados, y como existen miles de ellas según la situación clínica en la que el paciente se encuentre. De hecho, si esta milagrosa planta fuera 10.000 veces más potente que la quimioterapia, pues deberíamos preocuparnos, probablemente sería más efectivo para suicidarse que para curarse de algún de tumor maligno.

Que una revista de circulación pública contenga publicidad de ese tipo, podría llegar a ser catalogado como un acto criminal. El texto la plantea como una ALTERNATIVA para el tratamiento, es decir, como un reemplazo de la terapia convencional que puede estar recibiendo un paciente, por tanto puede tener serias consecuencias para su salud.

Cuando comenzamos a avanzar por sus planas, nos encontramos con muchas más aseveraciones pseudocientíficas de terapias milagrosas, curas “naturales” y de cómo la medicina tradicional es una mafia que en realidad nos está robando y asesinando. Podría ejemplificarlo con muchos de sus artículos, pero podemos quedarnos con uno en particular, que sigue la putrefacta línea de la portada recién mencionada:

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“Mis estudios han demostrado de manera concluyente que las víctimas de cáncer que no reciben tratamiento viven hasta cuatro veces más […]”

Nuevamente, vemos que la revista intenta desincentivar que pacientes (que padecen de patologías tan graves como lo es el cáncer) acudan al médico y reciban una terapia adecuada para su situación. Sería bueno preguntarle a Julián Rodríguez qué opina sobre esto.

Mario Rodriguez, hijo de Julián, consultó al médico hace un par de años, diagnosticándosele leucemia. La indicación clara era comenzar con quimioterapia, pero luego de su primer ciclo (que había resultado exitoso), fue convencido por su madre de rechazar el segundo y optar únicamente por medicina Ortomolecular (que previo a esto había estado siguiendo en paralelo). Meses después la leucemia estaba de vuelta, y ya era demasiado tarde.

“Papá, me he equivocado”

Dijo Mario a su padre una semana antes de morir. Tiempo después Julián Rodriguez creó la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (APETP).

La cita hecha por el Guardián de la Salud hace referencia a un paper del año 1969. Es decir, aun omitiendo la veracidad o no de su afirmación, la información está desactualizada casi 50 años, lo que es una brecha ENORME en medicina. Para entender mejor esto, desde que Jones murió el 78’, se inventó la resonancia magnética, las vacunas contra la hepatitis, e incluso se identificó el virus del VIH. Más aún, los trabajos en que basaba -por aquél entonces- sus afirmaciones ¡son estudios no controlados de los años 30! En esa época teníamos una comprensión muchísimo más pobre del cáncer, las terapias eran extremadamente limitadas, y los diagnósticos se hacían de forma muy tardía.

Un supuesto periódico publicando a página completa, información de hace casi un siglo, de conclusiones altamente cuestionables, me hacía pensar cual era el móvil detrás de estas publicaciones.

Fue otro artículo el que me dio la respuesta, uno en que una tal ¿psicóloga? llamada Patricia Rojas decía:

“[…] se va haciendo un proceso de modulación de la psiconeuroinmunoendocrinología, trabajando también los conflictos psíquicos, de dónde viene el origen de tu cáncer.”

Tal cual. “De donde viene el origen de tu cáncer”. Pero no fue esta oración la que me iluminó, lo interesante estaba -literalmente- bajo la entrevista: una publicidad de un tal Medizone, “Centro de medicina biológica y Ozonoterapia”. ¿Qué tiene esto de relevante? Pues que este centro resulta estar bajo la dirección de… (redoble de tambores) ¡Patricia Rojas!

Entonces decidí hacer un ejercicio. Tomé papel y lápiz y anoté cuantos reportajes estaban directamente asociados a publicidad del producto o servicio que plantean como alternativa. ¡Voilá, un 58% de ellos! En otras palabras, más de la mitad de los escritos eran básicamente publicidad disfrazada de periodismo (y periodismo del malo).

En la portada, la entrevista a Girardi se titula “Vacuna e intereses creados”, pero aquí todo hace pensar que los que tienen “intereses creados” son otros.

El director del diario es Gonzalo Carrasco, fisicoculturista e ingeniero en ejecución de alimentos. Mientras que la segunda al mando es Ruth Amber Modra, quien es -nada más ni nada menos- que su pareja. Pero investigando más encontré un dato interesante, este no es el único cargo de Ruth, sino que ella es además directora comercial de Aminas Nutrición. ¿Qué sucede con Aminas Nutrición? Que esta compañía es responsable del 21% de los avisos comerciales que recién les mencionaba. Aquí ya cada uno puede ir sacando sus propias conclusiones.

Lo que me parece divertido es la hipocresía con que actúan estos sujetos. Por un lado, para que se  hagan una idea de lo que nos enfrentamos, en la página web del Guardián de la Salud nos encontramos con los siguientes enlaces:GS.png

Mientras que por otro se lavan las manos, quitándose toda responsabilidad por sus publicaciones. Por favor, tómense el tiempo de apreciar el siguiente recuadro del “periódico”:

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Esto no es cualquier cosa, se está jugando con la salud de las personas, pero lo hacen tras una maniobra audaz, que es refugiarse bajo un gran paraguas que los proteja. Este peligroso panfleto publicitario se viste de periódico con un único objetivo: apelar a la libertad de expresión. Como si de genuinos artículos de investigación se trataran, y fueran portavoces de una terapéutica oprimida que debiese hacerse escuchar.

Ejemplificar la situación con El Guardián de la Salud tiene la intención de servir como puerta de entrada para una reflexión más profunda, que haga que como sociedad nos cuestionemos el límite que debemos asignarles a este tipo de medios. Esta revista es el ejemplo extremo de lo peligroso que puede ser la libertad sin consecuencias en los medios masivos de comunicación.

Estos no son hechos aislados. En medios más habituales, como canales de televisión o diarios de circulación nacional, este tipo de actos emergen de manera regular. Es cosa de ver como los matinales le dan el espacio a verdaderos chantas para que vayan a esparcir la pseudociencia del momento, sin hacerse cargo de los efectos que tal difusión puede desencadenar.

Espero tengamos eventualmente la discusión seria que este tema amerite, y ojalá lleguemos a crear algún día una normativa general que evite este tipo de situaciones de forma sistemática, porque es insostenible seguir controlando la situación de forma puntual y posterior a los hechos, como si una disculpa pública de parte de un canal realmente solucionara el problema.

Trump: el poder del discurso anti-ciencia en las manos equivocadas.

Trump: el poder del discurso anti-ciencia en las manos equivocadas.

 

Donald Trump logró su cometido, su pequeña aspiración megalómana de llegar a la Casa Blanca. Junto con ello, las voces de alarma -que oímos durante la campaña electoral- se han ido concretando poco a poco en diversas políticas, las que han sido ampliamente criticadas por incluir fuertes medidas anti-inmigratorias y de proteccionismo económico.

Personalmente, a pesar de mi discrepancia, podría convivir con ellas desde la lejanía. Sin embargo, mi preocupación surge fundamentalmente de una postura en específico, una central en el ahora presidente. Trump es decididamente anti-ciencia, y sus consecuencias no tardarán en llegar. Incluso las propuestas que parecen menos relacionadas, como pueden ser las políticas migratorias, tendrán consecuencias nefastas para el desarrollo científico. Cabe destacar que un 40% de los investigadores del país son, efectivamente, extranjeros.

Para entender la magnitud del asunto, podemos ejemplificar la situación en dos temáticas en que la ciencia ya ha llegado a conclusiones serias. En estas, no esperaríamos encontrar aún polémica, pero la evidencia parece ser rotundamente ignorada por las propuestas ideologizadas del presidente.

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Vacunas

Desde sus inicios en la carrera presidencial, con afirmaciones en sus redes sociales del tipo he visto a gente con un hijo perfectamente sano, lo llevan a vacunarse, un mes después ya no es un niño saludable”, Trump sigue demostrando su total ignorancia sobre el tema (1),(2),(3).

Todo pareciera indicar que está armando una comisión para investigar las vacunas. Lo complejo es que, considerando el nivel de certeza que manejamos actualmente respecto de su seguridad y utilidad, y el acceso a la información que debe tener alguien con un cargo de alto nivel como él: no sólo será un gasto innecesario; no sólo su mera creación es un empuje peligrosísimo a los movimientos anti-vacunas; sino que, además, no podemos sino sospechar de que las conclusiones de esta comisión ya han sido dictaminadas, y que no se trata más que de una fachada para intentar legitimarlas.

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Cambio climático

Desde el inicio de su candidatura, a través de Twitter ha despotricado también contra lo que cree sería una mentira creada por China para perjudicar la competitividad industrial de EEUU (1),(2),(3),(4),(5),(6), todo esto mientras un 97% de los científicos reconocen la innegable relación antropogénica del problema.

Ha afirmado su interés en retirar a Estados Unidos del acuerdo de París, tratado firmado por más de 200 países para intentar mantener el aumento de las temperaturas globales bajo los 2° Celsius, y pareciera estar buscando la forma más rápida de hacerlo.

Siguiendo esa línea, eligió a un negacioncita del cambio climático como líder de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y tiene intenciones de eliminar varias regulaciones medioambientales creadas por la administración anterior. Así mismo, propuso también a una “escéptica” del cambio climático como Secretaria de Interior y a un ex alto ejecutivo petrolero como Secretario de Estado.

Esto ha significado tal rechazo y preocupación en la comunidad científica, que recientemente 376 miembros de la Academia Nacional de Ciencias, entre los que se incluyen 30 premios Nobel, firmaron una carta sobre las terribles consecuencias que tendrá el calentamiento global. Nada  parece ser suficiente para que este personaje recapacite sus creencias.

En sus primeros días Trump eliminó las referencias al cambio climático de la página oficial de la Casa Blanca. Ahora sólo nos queda ver de cómo se las arregla para seguir plasmando su propósito.

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No podemos mantener silencio.

Seleccioné los ejemplos anteriores  por los evidentes perjuicios que traen consigo para el resto de la población, sin embargo las implicancias generales de su discurso van mucho más allá.

Trump ha demostrado constantemente un criterio despectivo hacia la ciencia a la hora de designar cargos, y esto puede influir radicalmente el rol de algunas instituciones del estado. Otro ejemplo es El candidato para la Agencia de Drogas y Alimentos (FDA), quien ha llamado previamente a eliminar el requerimiento de demostración de eficacia (de un medicamento) previo a su comercialización, afirmando: “dejemos que la gente los use, a su propio riesgo”.

El nuevo presidente ha demostrado no tener remordimientos al mentir en público y contradecir hechos conocidos. Al mismo tiempo que ha tenido una agresiva política de censura contra los medios. Considerando el número significativo de datos proveniente de instituciones del estado, no podemos sino cuestionar qué tipo de medidas tomará en caso de que estos datos esbocen una realidad que le resulte incómoda. Instruyó hace algunos días a la Agencia de Protección Ambiental el detener un programa que financiaba, entre otros, investigación, monitoreo ambiental y educación, pero no sin antes prohibir que esto fuera discutido con cualquiera fuera de la agencia. Peor aún, la administración estaría ahora exigiendo que todos los estudios y datos de la EPA sean revisados por una comisión política antes de ser publicados, algo totalmente inaceptable.

¿Que pasará con la educación científica del país ante esta clara retórica anti-científica? Hasta ahora sabemos, por ejemplo, que vicepresidente electo no cree en la evolución y ha demostrado ser un férreo partidario de la enseñanza escolar del creacionismo. Pueden imaginar las barbaridades que propondrán en los próximos años.

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Estamos presenciando un momento histórico, cuyas consecuencias se verán definitivamente reflejadas en el resto del globo. La profundización de estas medidas puede significar el retroceso de décadas de avances en materia científica, e incluso la condena para el futuro de nuestras generaciones, a través de la destrucción del medio ambiente. La comunidad científica se está  ya movilizando y es nuestra responsabilidad sumarnos y demostran nuestro descontento, o nos encontraremos de pronto viviendo en una nueva etapa de oscurantismo.